Macri endurece la pelea con Milei y la interna del PRO entra en estado crítico

Por Lucila Cardaci
La crisis política que atraviesa el Gobierno nacional por el caso de Manuel Adorni terminó de romper el frágil equilibrio que existía entre Mauricio Macri y Javier Milei. Lo que durante meses fue una convivencia incómoda entre el PRO y La Libertad Avanza comenzó a transformarse en una confrontación abierta, con fuertes acusaciones cruzadas, pases de factura internos y una disputa cada vez más visible por el liderazgo de la centroderecha argentina rumbo a 2027.
El punto de quiebre llegó cuando Mauricio Macri decidió ordenar a los diputados del PRO que acompañen una eventual remoción de Adorni si el tema avanza en el Congreso. La decisión fue interpretada dentro de la Casa Rosada como una declaración de guerra política y un intento del expresidente por despegarse definitivamente del oficialismo libertario.
A eso se sumó el durísimo comunicado emitido por el PRO, donde el partido acusó al Gobierno de exigir “sacrificios” que sus propios funcionarios “no están dispuestos a cumplir”, además de cuestionar la “soberbia” y la falta de profesionalismo en la gestión libertaria. El documento mostró un cambio de tono radical respecto del acompañamiento que gran parte del macrismo venía sosteniendo desde la llegada de Milei al poder. La lectura interna dentro del partido es que La Libertad Avanza avanzó demasiado sobre la estructura amarilla y que el oficialismo busca directamente absorber al PRO y vaciarlo políticamente.
En ese contexto, el enfrentamiento entre el macrismo y Patricia Bullrich pasó a ocupar el centro de la escena. Fernando de Andreis, uno de los dirigentes más cercanos a Macri y secretario general del PRO, lanzó una durísima crítica contra la ex ministra de Seguridad y actual figura alineada con Milei. “Lo mejor que podría hacer Patricia Bullrich por el país es dejar de pasar de un partido al otro”, afirmó, cuestionando sus permanentes cambios de espacio político y acusándola de priorizar proyectos personales por encima de las construcciones colectivas.
Las declaraciones de De Andreis reflejan el nivel de enojo que existe dentro del núcleo duro macrista con Bullrich, a quien responsabilizan por acelerar la fuga de dirigentes hacia La Libertad Avanza y dinamitar la cohesión interna del PRO. En el entorno de Macri consideran que la ex candidata presidencial terminó funcionando como un “puente político” para que el mileísmo absorba dirigentes, legisladores y estructuras territoriales del partido amarillo.
El conflicto además expone una pelea más profunda: el PRO atraviesa una crisis de identidad y liderazgo que se arrastra desde hace años. Muchos dirigentes reconocen en privado que el partido nunca logró reconstruirse territorialmente después de la derrota de 2019 y que durante la gestión de María Eugenia Vidal tampoco se consolidó una estructura política fuerte en los 135 municipios bonaerenses. La irrupción de Milei terminó dejando al descubierto esa debilidad organizativa y aceleró la migración de cuadros hacia el oficialismo libertario.
Desde sectores del propio PRO ya venían advirtiendo que el partido estaba “partido al medio” entre quienes querían conservar autonomía y quienes directamente impulsan una fusión con La Libertad Avanza.
La pelea también se trasladó al interior del Gobierno. Patricia Bullrich comenzó a tener choques cada vez más frecuentes con el karinismo y con el círculo político de Adorni. En la Casa Rosada crecieron las sospechas sobre los movimientos autónomos de la ex ministra y algunos sectores libertarios ya hablan abiertamente de una “guerra interna” dentro del oficialismo.

Mientras tanto, Macri intenta recuperar centralidad política y reposicionar al PRO como una alternativa propia para las elecciones de 2027. Cerca del expresidente creen que Milei empieza a mostrar desgaste político, dificultades para construir poder territorial y crecientes problemas para ordenar a su coalición. Por eso, el macrismo busca volver a diferenciarse antes de quedar completamente subordinado a la lógica libertaria.
La tensión ya no gira solamente alrededor de Adorni o de un comunicado partidario. Lo que está en discusión es quién conducirá el espacio opositor no peronista en los próximos años: un PRO que intenta sobrevivir políticamente después de años de desgaste o una Libertad Avanza que busca absorber definitivamente a sus antiguos aliados y quedarse con toda la representación de la derecha argentina.
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