Opinión: ¿A qué tipo de país se dirige Argentina?

En un contexto socioeconómico regresivo donde el país no deja de anunciar cierres de fábricas, el crecimiento del empleo informal y la baja del consumo, una empieza a preguntarse: ¿A qué tipo de país nos estamos dirigiendo?

Por Camila O. Correa

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En una apertura indiscriminada de las importaciones donde la competencia pasa a ser la primera opción de los argentinos, ya sea por su precio o su fácil acceso, lo nacional pasa a segundo plano; diría que casi a un plano intangible de visualizar. Un plano que amerita su destrucción y desaparición, si nadie es capaz de valorarlo. 

Nadie es una ironía. La decisión de que las importaciones tomen la delantera en la vida de cada argentino o argentina no es más que una decisión política, y en este caso, de un gobierno neoliberal que asumió con la idea de destruir a la casta. 

Pero, ¿Quién es la casta? ¿Las 22.000 empresas que cerraron hasta el día de la fecha? o ¿Los 327.000 empleos registrados que se perdieron estos años? ¿Serán las familias de los trabajadores despedidos de FATE? o ¿las familias del supermercado Carrefour? 

¡Bingo! Ninguna de ellas pertenece a la casta. Sin embargo, son los primeros en la línea de fuego en recibir las consecuencias de un gobierno que es indiferente a los reclamos del pueblo argentino

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Entonces, me vuelvo a preguntar: ¿A qué tipo de país nos dirigimos? el país de la carne oferta su producto estrella a 25 mil el kilo. Un aumento del 45% en menos de tres meses que marca el consumo más bajo en 30 años, caída histórica, mencionan algunos titulares. 

El país de la carne registró picos máximos e históricos en el consumo de pollo y cerdo, dado sus precios accesibles, frente al progresivo encarecimiento de la carne vacuna. 

Una tierra que no puede disfrutar de su especialidad, característica que lo enalteció frente al mundo, no es una tierra feliz. Una tierra que no puede producir dada la alta matriz impositiva que se le requiere, no es una tierra competitiva. Una tierra sin trabajo ni trabajadores es una tierra que se consume en la ambición de un puñado de ricos millonarios. 

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