Milei se atrinchera detrás de Adorni y la interna libertaria entra en ebullición

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Por Lucila Cardaci

La crisis política alrededor de Manuel Adorni dejó de ser solamente un problema judicial o mediático para convertirse en una disputa de poder dentro del propio gobierno de Javier Milei. En medio de las denuncias por presunto enriquecimiento ilícito y las crecientes presiones internas para que el funcionario presente de manera inmediata su declaración jurada, el Presidente salió públicamente a blindar a uno de sus hombres de máxima confianza y dejó una frase que expuso el nivel de tensión que atraviesa la Casa Rosada: “Ni en pedo se va”.

La reacción presidencial llegó luego de que Patricia Bullrich sorprendiera incluso a sectores del oficialismo al reclamar que Adorni adelante la presentación de sus bienes y transparente su situación patrimonial. Lo que inicialmente parecía un gesto aislado terminó revelando una interna mucho más profunda entre distintos sectores libertarios, con el karinismo intentando sostener al jefe de Gabinete frente a un creciente desgaste político.

Durante una entrevista televisiva, Milei aseguró que Adorni “ya tiene los números” y que adelantará la presentación de la documentación antes del 31 de julio, fecha límite prevista originalmente. El mandatario incluso sostuvo que Bullrich “spoileó” una decisión que ya estaba tomada y buscó bajar el tono del conflicto interno. Sin embargo, lejos de calmar las aguas, las declaraciones terminaron confirmando que el tema ya genera fuertes discusiones dentro del gobierno.

En Balcarce 50 reconocen que la situación dejó de ser únicamente un problema de imagen. El sostén incondicional de Milei hacia Adorni tiene también una dimensión política mucho más delicada: dentro del oficialismo crece el temor de que una eventual caída del jefe de Gabinete termine impactando directamente sobre Karina Milei, principal sostén interno del funcionario y figura central en el armado libertario. Distintas versiones señalan que el Presidente considera que desplazar a Adorni sería leído como una derrota del núcleo más cercano al poder presidencial y abriría una crisis de autoridad dentro del oficialismo.

El conflicto también profundizó las diferencias entre los distintos sectores de La Libertad Avanza. Mientras el karinismo busca cerrar filas alrededor de Adorni, otros dirigentes consideran que el costo político comienza a ser demasiado alto. La avanzada de Bullrich fue interpretada dentro del gobierno como una señal de autonomía y un desafío directo a la conducción política de Karina Milei. “Está todo mal”, resumieron desde sectores libertarios tras las declaraciones de la exministra de Seguridad.

La defensa presidencial fue además especialmente agresiva contra periodistas y dirigentes opositores. Milei acusó a parte de la prensa de impulsar “fantasías” y “juicios sumarísimos” contra Adorni, insistiendo en que no piensa remover a “una persona honesta” solamente por presión mediática. El Presidente aseguró que revisó personalmente la documentación presentada por el jefe de Gabinete y afirmó que “todo está en orden”.

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Pero detrás de la defensa pública empiezan a aparecer señales de desgaste interno. En distintos despachos oficiales admiten que el tema ya afecta la dinámica del gabinete y genera malestar entre funcionarios que consideran que la situación erosiona el discurso anticasta y de transparencia que Milei utilizó como bandera desde el inicio de su gestión. El pedido de Bullrich de acelerar la declaración jurada justamente apuntó a evitar que el gobierno quede atrapado en una lógica similar a la que históricamente criticó.

La situación se vuelve todavía más delicada porque el caso Adorni se produce en un contexto de creciente tensión interna por el reparto de poder dentro del oficialismo. El avance del karinismo sobre distintas áreas del Estado, las disputas con sectores alineados a Santiago Caputo y las diferencias estratégicas respecto al rumbo político empiezan a generar fisuras cada vez más visibles dentro de una administración que hasta hace pocos meses intentaba mostrar cohesión absoluta.

En ese escenario, el futuro político de Adorni dejó de depender solamente de las explicaciones patrimoniales que pueda presentar ante la Justicia. Su permanencia se convirtió en una prueba de fortaleza para Milei y, especialmente, para Karina Milei, cuyo liderazgo interno comienza a ser cuestionado por sectores del propio oficialismo. Por eso, más que una simple defensa de un funcionario, el respaldo presidencial parece haberse transformado en una batalla por preservar el equilibrio de poder dentro del núcleo libertario.

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