La revolución del 25 de Mayo 

Cada 25 de mayo en Argentina se ven escarapelas, comidas típicas, actos escolares y discusiones sobre qué comida patria es mejor. Pero además del feriado y las tradiciones, hay una historia que cambió completamente el país.

image-135-1024x678 La revolución del 25 de Mayo 

La revolución ocurrió en el año 1810, cuando un grupo de criollos se cansó de depender de España para tomar decisiones. Básicamente, fue el momento en que empezaron a preguntarse, “¿Por qué nos gobiernan desde tan lejos si los problemas los tenemos acá?”.

Durante varios días de mayo de 1810 hubo reuniones, discusiones y mucha tensión política en Buenos Aires. Muchas personas querían que el gobierno quedara en manos de representantes locales. El 22 de mayo se realizó un Cabildo Abierto, una reunión para debatir qué hacer con el poder. Y fue así como el 25 de mayo de 1810, se creó la Primera Junta de Gobierno.

La Primera Junta fue el primer gobierno patrio y estaba formada por criollos. Entre sus integrantes estaban, Cornelio Saavedra (militar), Mariano Moreno, Juan José Paso (abogados), Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Miguel de Azcuénaga, Manuel Alberti, Juan Larrea y Domingo Matéu.

La Revolución de Mayo fue importante porque comenzó un proceso de cambios políticos y sociales que años después terminaría con la independencia de Argentina en 1816. También representó una idea nueva para la época, que el pueblo podía participar en las decisiones políticas y formar su propio gobierno.

Cada 25 de mayo se recuerda, ya que simboliza el nacimiento del primer gobierno patrio y el inicio de la construcción de la identidad argentina.

La idea de la revolución muchas veces deja afuera un detalle importante,  el contexto económico era complicado. Había problemas comerciales, incertidumbre política y mucho enojo con quienes tenían el poder. Hoy, en pleno 2026, grán parte de la sociedad también vive una mezcla parecida de cansancio e incertidumbre, inflación, dificultad para independizarse, trabajos inestables y una sensación constante de que el futuro nunca termina de acomodarse. Obviamente no es la misma situación histórica, pero sí existe algo parecido en el clima social, ganas de cambio y desconfianza hacia la política. 

Y aunque la Argentina actual sea muy distinta a la de 1810, hay algo que sigue vigente, la necesidad constante de discutir qué país quieren construir las nuevas generaciones. Porque al final, el espíritu del 25 de Mayo sigue bastante vivo.

Por, Aileen Goldin.

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