La Moriamanía salió de Netflix y volvió a conquistar la televisión argentina
A dos semanas de su estreno, la serie inspirada en la vida de Moria Casán se mantiene entre las producciones más vistas de Netflix, creció a nivel internacional y consiguió algo todavía más difícil, que la televisión abierta vuelva a hablar durante horas de una figura que lleva más de cinco décadas en los medios.
Por Valentina Roncallo Orsolini.

Moria se estrenó el 14 de agosto y rápidamente llegó al primer puesto de las series más vistas en Argentina y Uruguay. En su primera semana ingresó además al Top 10 global de producciones de habla no inglesa con 1,6 millones de visualizaciones. Una semana después aumentó todavía más sus números y alcanzó los 2,2 millones, quedando quinta a nivel mundial dentro de la misma categoría.
El fenómeno también se extendió por la región. Durante su primera semana quedó segunda entre las series más vistas de Paraguay y en la siguiente continuó liderando en Argentina y Uruguay. Los números muestran que una historia fuertemente atravesada por la cultura popular argentina logró superar el público local y encontrar audiencia fuera del país.
La serie tiene ocho episodios y reconstruye distintas etapas de la vida de Casán a través de Sofía Gala, Griselda Siciliani y Cecilia Roth. La propia Moria también participa de la ficción, que desde el comienzo se planteó como una versión personal y exagerada de su historia y no como una biografía documental.

Pero el éxito no quedó encerrado dentro de Netflix. Después del estreno, los programas de televisión abierta comenzaron a recuperar entrevistas, relaciones, peleas y momentos históricos de la carrera de Moria que llevaban años fuera de agenda. Viejos archivos volvieron a circular y varias personas retratadas o directamente omitidas por la ficción reaparecieron para contar su propia versión.
La repercusión también generó conflictos nuevos. La familia de Luis Vadalá cuestionó la forma en la que fue representado dentro de la serie y anunció acciones legales, mientras Sofía Gala habló del impacto de interpretar a su propia madre. A eso se sumaron discusiones por figuras que quedaron afuera del relato y hasta el cruce entre Lali Espósito y Marcelo Polino por la grabación de una de las escenas.
La paradoja es que el streaming terminó alimentando nuevamente a la televisión abierta. En un momento donde los canales atraviesan una caída general del rating y buena parte de su programación está formada por paneles que compiten por los mismos temas, Netflix entregó uno capaz de generar archivo, debate y nuevos testimonios durante semanas.
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