¿La economía está mejorando? El contraste entre los indicadores que celebra el Gobierno y la realidad de los Argentinos

Desde que Javier Milei llegó a la Presidencia, la economía se convirtió en el principal eje de su gestión. El Gobierno sostiene que logró frenar la inflación, alcanzar el superávit fiscal y estabilizar las principales variables macroeconómicas. El Presidente afirma que “el plan económico está funcionando” y utiliza esto para defender sus políticas.

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Sin embargo, mientras el oficialismo habla de recuperación, una parte importante de la sociedad asegura que esa mejora todavía no llegó a su vida cotidiana. Comerciantes que venden menos, familias que deben ajustar cada vez más sus gastos y trabajadores que sienten que el salario sigue sin alcanzar.

Durante la campaña presidencial de 2023, Javier Milei presentó un programa económico basado en una fuerte reducción del gasto público y una profunda transformación del Estado. Entre sus principales promesas se encontraban eliminar el déficit fiscal, terminar con la inflación, reducir impuestos, desregular la economía, avanzar hacia el cierre del Banco Central y, en una etapa posterior, impulsar una dolarización o un esquema monetario que impidiera la emisión de pesos. También advirtió que el ajuste sería duro. Repetía que “no había plata” y que la Argentina atravesaría un período de sacrificio antes de comenzar una recuperación económica sostenida. Según su planteo, primero debía ordenarse la macroeconomía y recién después comenzarían a sentirse los beneficios en el bolsillo de la población.

El Gobierno sostiene que varias de esas metas comenzaron a cumplirse. Uno de los principales argumentos oficiales es la fuerte desaceleración de la inflación respecto de los niveles registrados al inicio de la gestión. A esto suma la obtención de superávit fiscal durante distintos meses, la reducción de la emisión monetaria y algunos indicadores que muestran recuperación en determinados sectores de la actividad económica. Para el oficialismo, estos resultados representan un cambio estructural respecto de los últimos años y demuestran que el plan económico está dando resultados. La explicación del Gobierno es que durante décadas la Argentina gastó más de lo que recaudaba, financió ese déficit con emisión y terminó generando inflación. Desde esa perspectiva, equilibrar las cuentas públicas era un paso indispensable para recuperar la estabilidad económica.

Sin embargo, esos indicadores conviven con una realidad mucho más compleja para millones de argentinos. Aunque la inflación haya disminuido respecto de los niveles más altos, muchos productos y servicios continúan siendo muy caros en comparación con los ingresos de la población. Para muchas familias, el problema ya no es únicamente cuánto aumentan los precios, sino cuánto cuesta llegar a fin de mes.

El consumo sigue siendo uno de los puntos que más preocupa. Comercios de distintos rubros denuncian menores ventas, mientras que pequeñas y medianas empresas advierten dificultades para sostener su actividad. En numerosos sectores todavía no se observa una recuperación uniforme y muchos trabajadores consideran que sus salarios no recuperaron plenamente el poder adquisitivo perdido durante los últimos años. A esto se suman los recortes del gasto público implementados por el Gobierno. La reducción de subsidios, la disminución del presupuesto en diferentes áreas del Estado y los ajustes en organismos públicos generaron fuertes críticas de sectores que consideran que el equilibrio fiscal se logró trasladando gran parte del costo del ajuste a la sociedad..

Se observan variables como la inflación, el resultado fiscal o la estabilidad cambiaria, el Gobierno sostiene que existe una mejora evidente respecto del escenario que recibió. Pero si el análisis se centra en el consumo, los ingresos de muchas familias, la situación de las pymes o la percepción cotidiana de los ciudadanos, las conclusiones pueden ser diferentes.

Esta diferencia entre la macroeconomía y la economía cotidiana explica gran parte del debate actual. Mientras el Gobierno insiste en que los resultados terminarán llegando al conjunto de la sociedad con el paso del tiempo, muchos argentinos sostienen que todavía no perciben esa recuperación en su vida diaria.Por eso, más allá del discurso oficial y de las críticas de la oposición, la verdadera evaluación del plan económico dependerá de si la estabilidad lograda puede traducirse en mejoras concretas para la mayoría de la población.

Por,Aileen Goldin

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