El comercio con Brasil tomó impulso en abril: Las exportaciones argentinas crecieron un 21,2%
El intercambio bilateral con el principal socio de la región mostró una fuerte aceleración el mes pasado, impulsado por el sector automotor y el agro. Sin embargo, el aumento de las compras al país vecino mantuvo la balanza comercial en terreno negativo para la Argentina.

El comercio exterior argentino registró una marcada aceleración en el volumen de sus ventas hacia Brasil durante abril. Según los últimos datos oficiales, las exportaciones hacia el principal socio del Mercosur alcanzaron los US$ 1.144 millones, lo que representa un incremento del 21,2% en comparación con el mismo mes del año anterior. Esta suba interanual quiebra una racha de caídas previas y genera expectativas favorables en el sector productivo local.
Para entender qué factores explican este salto sin recurrir a tecnicismos complejos, hay que mirar la dinámica de los sectores clave. El impulso exportador estuvo concentrado en tres grandes pilares: la mayor demanda brasileña de vehículos automotores (principalmente camionetas y autos fabricados en el país), el repunte de los despachos de trigo y cebada, y los envíos de bienes de capital e insumos industriales. Brasil incrementó sus compras debido a una mejora en sus propios niveles de actividad interna, lo que generó un canal de salida directo para la producción manufacturera argentina.
En términos prácticos, que las exportaciones industriales a Brasil crezcan es una noticia directa para el empleo local. Cuando las terminales automotrices o las industrias metalúrgicas de Córdoba, Buenos Aires o Santa Fe aumentan sus envíos al exterior, se garantiza la continuidad de la producción, se sostienen los puestos de trabajo en las fábricas y se activan las cadenas de proveedores correspondientes a pymes nacionales. Además, un mayor flujo de ventas hacia el exterior es una vía para el ingreso de divisas, un factor clave para estabilizar la economía local.

A pesar del fuerte incremento en las ventas argentinas, el panorama general del intercambio bilateral sigue mostrando un desequilibrio estructural. Durante el mismo período de abril, las importaciones desde Brasil también se elevaron, sumando US$ 1.321 millones. Al cruzar ambos datos, la balanza comercial arrojó un déficit de US$ 177 millones para la Argentina.
En la práctica económica este saldo negativo significa que, aunque el país logró vender más, la necesidad de comprar insumos clave del país vecino (como piezas para la industria automotriz, maquinaria y productos químicos indispensables para las fábricas locales) terminó superando ese flujo de entrada. Con este resultado, el bache comercial acumulado con Brasil en el primer cuatrimestre de 2026 ya supera los US$ 700 millones.
El desafío inmediato para la Argentina radica en sostener este ritmo de crecimiento exportador durante el próximo trimestre. La clave para revertir el déficit no pasará por restringir las compras de insumos brasileños ya que eso paralizaría a las industrias locales que dependen de ellos, sino en profundizar la colocación de productos con mayor valor agregado en el mercado Brasileño, aprovechando la estabilidad cambiaria actual y la ventaja logística que ofrece el Mercosur.
Por Morena Silveira
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