Crisis en el transporte: un informe de la UBA revela que circulan hasta 40% menos colectivos en el AMBA por el aumento del combustible
Un reciente informe de la Universidad de Buenos Aires encendió las alarmas sobre la situación del transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA): actualmente circulan hasta un 40% menos de colectivos en comparación con los niveles habituales, en un contexto marcado por el fuerte aumento del combustible.

El estudio, elaborado por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas, advierte que la oferta de unidades en la calle cayó en promedio un 30%. Sin embargo, el impacto es aún mayor en los servicios interjurisdiccionales —aquellos que conectan distintas provincias o cruzan entre Ciudad y Provincia— donde la reducción alcanza el 40%. En contraste, las líneas que operan exclusivamente dentro de la Ciudad de Buenos Aires registraron una baja más leve, del 5%.
Según el Reporte de Tarifas y Subsidios Nº 37, firmado por los especialistas Alejandro Einstoss y Julián Rojo, el principal detonante de esta situación es el aumento abrupto del precio del combustible, impulsado por factores internacionales como la guerra en Irán. No obstante, el informe aclara que la crisis también responde a problemas estructurales que arrastra el sistema desde hace años.
En ese sentido, se destaca que incluso antes de los recortes recientes, la flota operativa ya era un 12% inferior a la de 2019, con 2.359 unidades menos en circulación.

El informe pone el foco en la cuestión fiscal como eje central del problema. Para sostener el nivel actual del servicio sin trasladar los costos a los usuarios, sería necesaria una inyección adicional de subsidios por $17.500 millones mensuales.
Actualmente, los subsidios se calculan con un precio del combustible de $1.744 por litro, muy por debajo del valor real de mercado, que ya supera los $2.100. Esta brecha presiona sobre todo el sistema y obliga a redefinir cómo se financia el transporte.
El reparto de ese esfuerzo económico no recae en un solo actor: $1.750 millones corresponderían a la Ciudad de Buenos Aires, $7.595 millones al Estado Nacional y $8.155 millones a la Provincia de Buenos Aires.
En caso de que el aumento del combustible se traslade completamente a los usuarios, el boleto debería subir alrededor de un 16% adicional, lo que implicaría un nuevo golpe al bolsillo en un contexto de tarifas ya en alza.

El relevamiento también muestra cómo evolucionaron los precios del transporte. En el AMBA, el boleto mínimo de colectivo entre Ciudad y Provincia es de $700, mientras que dentro de CABA asciende a $715 y en el conurbano llega a $871. Por su parte, el tren cuesta desde $280 y el subte alcanza los $1.414.
En el interior del país, la situación es aún más crítica: el boleto promedio se ubica en $1.526 y supera en un 45% los valores de 2019 en términos reales. Provincias como Corrientes, Chaco, Formosa, Córdoba y Santa Fe presentan las tarifas más altas en relación a los ingresos.
Este escenario se profundizó tras la eliminación del Fondo de Compensación al Transporte Público del Interior en 2024, que generó un fuerte salto en los precios fuera del AMBA.
Desde 2023, las compensaciones estatales al transporte en el AMBA se redujeron un 34% en términos reales. En paralelo, las tarifas acumulan aumentos de entre 1.200% y 1.668% hasta abril de 2026, dependiendo del servicio.
El informe concluye que el sistema atraviesa una combinación de factores coyunturales y estructurales que ponen en jaque su funcionamiento. Con menos unidades en la calle, tarifas en alza y un esquema de subsidios en revisión, el transporte público enfrenta un escenario cada vez más complejo que impacta de lleno en millones de usuarios todos los días.
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