¿Macri reactivó su sociedad con Bullrich y acelera una alternativa propia frente a Milei?

Por Lucila Cardaci
La relación entre Patricia Bullrich y el presidente Javier Milei atraviesa uno de sus momentos más complejos desde que la ex titular del PRO decidió incorporarse al gobierno libertario. Aunque la ministra de Seguridad continúa siendo una de las funcionarias con mejor imagen dentro de la administración nacional, en las últimas semanas comenzaron a multiplicarse los gestos de autonomía política que encendieron alarmas tanto en la Casa Rosada como en el entorno de Karina Milei.
Las tensiones escalaron luego de que Bullrich pusiera a disposición su renuncia tras una serie de cortocircuitos internos. Lejos de representar un gesto de ruptura definitiva, la decisión fue interpretada por distintos sectores del oficialismo como una demostración de fuerza política. La ministra sabe que conserva una base electoral propia y que continúa siendo una de las dirigentes con mejor valoración dentro del electorado de centroderecha.
La situación tomó mayor relevancia cuando el conductor Alejandro Fantino, una de las voces mediáticas más cercanas al oficialismo, lanzó una fuerte advertencia pública. «El único imprescindible es Milei», sostuvo, en una declaración que fue leída en el mundo libertario como un mensaje destinado a quienes intentan construir poder propio dentro del Gobierno. La frase impactó especialmente en el entorno de Bullrich, donde interpretaron que el señalamiento apuntaba directamente a la ministra y a sus crecientes movimientos con vistas a 2027.
Sin embargo, lejos de retroceder, Bullrich decidió profundizar su estrategia. Según distintas versiones que circulan en el oficialismo y en el PRO, la ministra considera que el proyecto libertario necesita ampliar su base política y entiende que puede convertirse en una figura central para garantizar la continuidad del espacio una vez concluido el mandato presidencial de Milei.
En ese marco, comenzó a fortalecer un esquema político propio. Uno de los movimientos más comentados fue la incorporación a su equipo de campaña de asesores vinculados al presidente hondureño Nasry Asfura, conocido popularmente como «Papi a la Orden«. El objetivo sería importar experiencias de campañas exitosas en América Latina y construir una estructura profesional con independencia de la organización política controlada por Karina Milei.
Pero la apuesta de Bullrich no se limita al plano local. La ministra también busca desarrollar vínculos directos con sectores cercanos al expresidente estadounidense Donald Trump, intentando construir un canal político propio con el universo conservador internacional. La iniciativa es observada con atención dentro de La Libertad Avanza, donde consideran que las relaciones internacionales del espacio deberían estar concentradas en la figura presidencial.
Las diferencias volvieron a quedar expuestas durante la polémica por los pliegos judiciales impulsados por el Gobierno. Mientras Karina Milei y el núcleo más cercano al Presidente avanzaban con una estrategia determinada para resolver el conflicto, Bullrich tomó distancia y aprovechó el episodio para mostrar una posición diferenciada. Dentro del oficialismo interpretaron ese movimiento como un desafío directo a la conducción política que ejerce la hermana del Presidente.
El trasfondo de la discusión excede la cuestión judicial. Para varios dirigentes libertarios, la ministra está comenzando a posicionarse como una eventual competidora interna de cara a la sucesión presidencial. La lectura es que Bullrich busca instalar la idea de que representa una versión más experimentada, más amplia y con mayor capacidad de gestión que el núcleo duro libertario.
Mientras tanto, Mauricio Macri también mueve sus piezas. Preocupado por la pérdida de dirigentes y estructura territorial que sufrió el PRO desde la irrupción de Milei, el expresidente inició una serie de reuniones reservadas para analizar el futuro del partido.

En ese contexto, mantuvo encuentros con Bullrich en los que se discutió la posibilidad de una candidatura presidencial propia para 2027. Cerca del expresidente consideran que el desgaste inevitable de cualquier gestión podría abrir una oportunidad para reconstruir una alternativa de centroderecha que no dependa exclusivamente del liderazgo libertario.
La estrategia de Macri incluye además la búsqueda de financiamiento para relanzar al PRO. En las últimas semanas encabezó reuniones con importantes empresarios, entre ellos Marcos Galperin y otros referentes del sector privado, con el objetivo de conseguir respaldo económico para fortalecer la estructura partidaria y recuperar presencia en todo el país.
Dentro del macrismo existe una preocupación creciente por el riesgo de que el PRO termine absorbido completamente por La Libertad Avanza. Por eso, la reconstrucción partidaria aparece como una prioridad para un sector que considera imprescindible preservar una identidad propia y mantener capacidad de negociación frente al oficialismo.

En este escenario, las tensiones entre los distintos actores comienzan a configurar una disputa que ya mira hacia el próximo ciclo político. Karina Milei trabaja para consolidar el control de La Libertad Avanza y garantizar que el proyecto siga orbitando exclusivamente alrededor del Presidente. Bullrich, en cambio, intenta construir un liderazgo propio dentro del mismo espacio ideológico, convencida de que puede transformarse en una heredera natural del voto libertario. Por su parte, Macri apuesta a reconstruir el PRO y recuperar protagonismo como articulador de una coalición más amplia.
Aunque faltan más de dos años para la definición de las candidaturas presidenciales, los movimientos de las últimas semanas muestran que la carrera hacia 2027 ya comenzó. Y en esa disputa, Patricia Bullrich aparece decidida a dejar de ser solamente una ministra de Milei para transformarse en una protagonista central de la sucesión presidencial, una estrategia que genera cada vez más inquietud tanto en la Casa Rosada como en los sectores que responden a Karina Milei.
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