La desigualdad volvió a crecer en Argentina durante el primer trimestre
Según el informe sobre la Evolución de la distribución del ingreso del INDEC, el coeficiente de Gini presentó el segundo porcentaje más alto desde que asumió milei y volvió a mostrar una mayor distancia entre los sectores de mayores y menores ingresos. Además, el 10% más rico gana 15 veces más que el 10% más pobre.
Por Valentina Roncallo Orsolini.

La desigualdad volvió a crecer en Argentina durante el primer trimestre de 2026, según los resultados que informó el INDEC extraídos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). El coeficiente de Gini del ingreso per cápita familiar fue de 0,442, por encima del 0,435 registrado en el mismo período del año anterior.
El coeficiente de Gini es uno de los indicadores más utilizados para medir la desigualdad. Su escala va de 0 a 1, cuanto más cerca está de 0, más igualitaria es la distribución del ingreso y cuanto más cerca está de 1, mayor es la desigualdad. En este caso, la suba interanual muestra un deterioro en la distribución de los ingresos durante los primeros tres meses del año.
El dato también marca un cambio respecto del cierre de 2025, cuando el indicador había sido de 0,427, el más bajo registrado durante el gobierno de Milei. De esta manera, el primer trimestre volvió a mostrar una ampliación de la brecha entre los distintos sectores de la población.

Según el informe oficial, la distancia entre el 10% de mayores ingresos y el 10% de menores ingresos fue de 15 veces. En el cuarto trimestre de 2025, esa brecha había sido de 13 veces, por lo que el nuevo dato refleja una mayor separación entre ambos extremos.
La distribución del ingreso también muestra diferencias marcadas entre los sectores. El 10% de menores ingresos concentró apenas el 1,8% del ingreso total, mientras que el 10% de mayores ingresos reunió el 33,5%. A su vez, los dos deciles más altos concentraron en conjunto el 50,1% del ingreso total.
El informe también señaló que el ingreso promedio per cápita familiar del total de la población fue de $728.008, mientras que la mediana se ubicó en $500.000. Esto quiere decir que la mitad de la población relevada vive en hogares con ingresos per cápita inferiores a ese monto.
La diferencia también aparece al observar los ingresos por estrato. En los primeros cuatro deciles, el ingreso medio fue de $264.131. En los sectores medios, correspondientes a los deciles 5 a 8, alcanzó los $644.818. En tanto, en los deciles 9 y 10, el ingreso medio llegó a $1.823.599.
En cuanto a la desigualdad de género, el ingreso promedio individual de los varones fue de $1.352.247, mientras que el de las mujeres fue de $959.030. Llegando a el valor más alto de toda la serie que releva el INDEC desde el primer trimestre de 2022. Esto plantea una brecha de género en el ingreso de la ocupación principal del 29,1%, por encima del 27,8% del mismo período de 2025.
La condición laboral también marcó diferencias fuertes, ya que los trabajadores asalariados fueron 9,7 millones de personas con un ingreso promedio de $1.136.558. Aquellos con descuento jubilatorio percibieron en promedio $1.375.143, es decir, un 35,9% más que un año atrás. Mientras que los asalariados sin descuento jubilatorio, tuvieron un ingreso promedio de $731.150, con una variación interanual del 51,3%, aunque desde una base mucho más baja. demostrando que los trabajadores informales ganaron en promedio casi más de la mitad que los compañeros formales.
El informe se conoce en un contexto donde la economía mostró signos de crecimiento en algunos indicadores, pero con dificultades para trasladar esa mejora de manera pareja a los distintos sectores sociales. Durante el primer trimestre, el PBI creció 2,3% interanual, aunque la desocupación se ubicó en 7,8%.
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