La Argentina según Recalde: “El gobierno de Alberto Fernández es 10 veces mejor que el de Milei”.
El senador peronista defendió la gestión de Alberto Fernández asegurando que “hubo pleno empleo, salarios altos y un rumbo claro”, aunque los datos oficiales del cierre de mandato muestran una realidad muy distinta.
Por Ana Julia Fossatti.

Mariano Recalde, actual senador nacional por la Ciudad de Buenos Aires por el Partido Justicialista, defendió en una entrevista a Infobae al gobierno de la fallida coalición Alberto Fernandez-Cristina Kirchner, ideada en el 2019 para volver a la Casa Rosada.
“Primero hubo una pandemia. Segundo, veníamos con el lastre de una deuda externa tomada por Mauricio Macri que condicionó todo el gobierno”. Contraintuitivamente, asegura que durante esa gestión –y pese a la pandemia y a la deuda heredada– hubo pleno empleo, salarios altos, desarrollo económico, rumbo a un camino claro. “Buscá los indicadores que quieras”. El ex presidente de Aerolíneas Argentinas sostuvo que, aunque “hubo un montón de errores” y que aunque fue “el peor gobierno del peronismo”, aún así fue mejor para los trabajadores que cualquier gestión “neoliberal”, en referencia a los gobiernos de Mauricio Macri y Javier Milei. Lejos de asumir culpas, aseguró que la imagen del gobierno está distorsionada al haber una fuerte estigmatización —“en muchos casos con razón”—, en parte, debido a los medios de comunicación “militantes” que responden a ideologías e intereses y no reproducen las propuestas del peronismo. “¿Faltó? Faltó. Pero íbamos en el camino correcto”.

Más allá del relato, el gobierno de Alberto Fernández cerró con indicadores difíciles de relativizar. La pobreza alcanzó el 41,7% y la indigencia el 11,9% en el segundo semestre de 2023, lo que en números reales se traduce en más de 12 millones de personas bajo la línea de pobreza y 3,5 millones en situación de indigencia. La inflación acumulada del mandato superó el 1000%, con una aceleración pronunciada en el último año. El desempleo –ya pasada la pandemia, momento donde se perdieron más de 400 mil puestos de trabajo– bajó y tocó el 7% en 2022, pero el crecimiento del empleo se concentró mayormente en la informalidad, mientras los salarios reales —sobre todo los no registrados— perdieron casi un 15% de poder adquisitivo. No son interpretaciones.
Pero la discusión no se limita a la macroeconomía. El mandato también estuvo atravesado por crisis políticas que erosionaron su autoridad. La fractura pública entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner, las renuncias masivas tras la derrota en las legislativas de 2021, la tensión interna por el acuerdo con el FMI —que dividió al propio oficialismo en el Congreso— y decisiones controvertidas como el recorte de coparticipación a la Ciudad marcaron un gobierno con dificultades de conducción.
A eso se sumaron episodios que impactaron de lleno en la credibilidad, como el escándalo de la fiesta en Olivos durante la cuarentena estricta impuesta por el mismo Alberto Fernández. En un contexto de restricciones severas para la población, la imagen presidencial quedó profundamente golpeada.
Recalde insiste en que la imagen del gobierno está “distorsionada” y que, pese a todo, “íbamos en el camino correcto”. También desafía: “Buscá los indicadores que quieras”. Los indicadores están a la vista. La discusión, entonces, no es si existen, sino cómo se interpretan y qué peso tienen frente a la experiencia cotidiana de millones de argentinos. Entre el relato de un rumbo claro y los números del cierre de gestión, la distancia no parece menor.
Si el camino era claro, el destino no lo fue tanto.
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