Israel mantiene su ofensiva en el sur del Líbano a pesar de las negociaciones
A pesar del alto el fuego anunciado el pasado 19 de junio con mediación de Estados Unidos, la situación en la frontera entre Israel y el Líbano continúa siendo extremadamente frágil.

Durante los últimos días las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) reanudaron ataques en distintas localidades del sur libanés, argumentando que las operaciones estuvieron dirigidas contra combatientes de Hezbollah que representaban una amenaza inmediata para sus tropas desplegadas en la denominada «Línea Amarilla», la franja de seguridad establecida por Israel dentro del territorio libanés.
Las autoridades libanesas denunciaron que los bombardeos alcanzaron zonas civiles en los distritos de Nabatieh y Tiro, provocando nuevas víctimas y constituyendo una violación del cese del fuego. Hezbollah, por su parte, acusó a Israel de utilizar las negociaciones como cobertura para consolidar su presencia militar en el sur del país y advirtió que responderá a cualquier nueva incursión israelí.Las diferencias también comenzaron a trasladarse al plano diplomático.

Este 23 de junio debía desarrollarse en Washington una nueva ronda de conversaciones entre representantes israelíes y libaneses con mediación estadounidense, destinada a avanzar hacia un acuerdo de seguridad permanente. Sin embargo, el clima previo estuvo marcado por fuertes cruces.
El embajador israelí en Estados Unidos, Yechiel Leiter, calificó las negociaciones como un «desastre» y cuestionó que el nuevo esquema impulsado por Washington no contemple como prioridad el desarme de Hezbollah. Según el diplomático, cualquier acuerdo que no limite la capacidad militar del movimiento chiita terminará fortaleciendo la influencia iraní en el Líbano.Desde Beirut, en cambio, el presidente Joseph Aoun reiteró que cualquier entendimiento deberá comenzar con el retiro de las fuerzas israelíes del sur del país y el respeto pleno de la soberanía libanesa.
La Organización de las Naciones Unidas volvió a expresar su preocupación por el deterioro de la situación. El Consejo de Seguridad aprobó por unanimidad una resolución que exige investigar y sancionar los ataques contra el personal de mantenimiento de la paz, luego de la muerte hace tres semanas de siete efectivos de la misión UNIFIL desplegada en el sur del Líbano. Naciones Unidas advirtió que la persistencia de las hostilidades pone en riesgo tanto a la población civil como a los mecanismos internacionales de supervisión establecidos para garantizar el alto el fuego.
Un nuevo informe de la ONU alega que las autoridades y las fuerzas de seguridad israelíes han «llevado a cabo deliberadamente actos que causaron la muerte y graves daños físicos y psicológicos a cientos de miles de niños palestinos», y que las muertes continuaron incluso después del alto el fuego de octubre pasado en Gaza.
El conflicto libanés también continúa condicionado por las negociaciones más amplias entre Estados Unidos e Irán. Washington sostiene que ambos procesos son independientes, mientras que Teherán advirtió que una nueva escalada israelí en territorio libanés podría afectar el cumplimiento del memorando de entendimiento recientemente firmado con la administración de Donald Trump. Esta situación alimenta las dudas sobre la viabilidad de un acuerdo definitivo mientras persistan operaciones militares sobre el terreno.

Aunque las conversaciones diplomáticas permanecen abiertas, los acontecimientos de los últimos días muestran que el alto el fuego sigue siendo precario. Israel mantiene que continuará actuando contra cualquier amenaza atribuida a Hezbollah, mientras el gobierno libanés exige el retiro de las tropas israelíes y la plena recuperación de su soberanía territorial. En ese escenario, la posibilidad de alcanzar un acuerdo estable continúa dependiendo de la capacidad de las negociaciones para contener una dinámica militar que, hasta el momento, no ha logrado detenerse.
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