Estrecho de Ormuz: las negociaciones continúan, pero la crisis parece lejos de resolverse
El conflicto en Medio Oriente parece entrar en una fase de estancamiento entre los idas y vueltas de las negociaciones.

A poco más de dos meses del alto el fuego alcanzado entre Estados Unidos e Irán tras la guerra iniciada en febrero, las negociaciones para normalizar el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz atraviesan un momento delicado. Aunque las conversaciones continúan bajo mediación de Omán y con apoyo de otros actores regionales, los incidentes militares registrados durante los últimos días tanto en el Golfo Pérsico como en el Levanté Mediterraneo muestran que la desconfianza entre las partes sigue siendo profunda y que una solución definitiva todavía parece lejana.
Las negociaciones actuales giran en torno a tres cuestiones centrales. La primera es la reapertura plena del tránsito comercial. Estados Unidos exige la libre circulación de embarcaciones sin restricciones ni tasas adicionales, mientras que Irán sostiene que debe tener un papel activo en la administración de la seguridad marítima y propone mecanismos conjuntos de control junto a Omán. Este desacuerdo se volvió más visible tras la creación por parte de Teherán de una nueva autoridad destinada a supervisar el tráfico marítimo en la región, iniciativa que Washington interpreta como un intento de ampliar la influencia iraní sobre una vía considerada internacional.
La segunda cuestión es el régimen de sanciones donde Teherán exige alivio económico y la reanudación normal de sus exportaciones petroleras como condición para avanzar hacia un acuerdo duradero. Por su parte, la administración Trump insiste en vincular cualquier flexibilización de las sanciones a compromisos más amplios relacionados con la seguridad regional y el programa nuclear iraní. Las diferencias sobre este punto continúan siendo uno de los principales obstáculos para alcanzar un entendimiento definitivo.

La tercera cuestión involucra la situación regional. Irán insiste en que la estabilización del estrecho no puede separarse de los conflictos abiertos en Líbano y Palestina. Durante los últimos días, funcionarios iraníes reiteraron que cualquier acuerdo más amplio deberá contemplar también el cese de las operaciones militares israelíes en el sur del Líbano y garantías para sus aliados regionales, especialmente Hezbollah. El 1 de junio, medios iraníes informaron que Teherán suspendía el intercambio indirecto de mensajes con Washington en protesta por la continuidad de las operaciones israelíes en el sur del Líbano y Gaza. Funcionarios vinculados al denominado «Frente de la Resistencia» advirtieron además que el estrecho de Ormuz permanecería restringido mientras no existieran avances en otros frentes regionales, demostrando que para Irán la cuestión marítima se encuentra estrechamente vinculada al conjunto de los conflictos de Medio Oriente.
Pese a ello, el 2 de junio el presidente estadounidense Donald Trump aseguró que las conversaciones continuaban y afirmó esperar un acuerdo para extender el alto el fuego y avanzar hacia la reapertura del estrecho «durante la próxima semana». Desde Teherán la respuesta fue más cautelosa. Autoridades iraníes reconocieron estar estudiando propuestas presentadas por los mediadores, aunque acusaron a Washington de mantener posiciones contradictorias respecto a las sanciones económicas y la seguridad regional.

Mientras las negociaciones avanzan lentamente, la situación sobre el terreno continúa deteriorándose. Según datos difundidos por el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), desde el inicio del bloqueo contra los puertos iraníes el 13 de abril, las fuerzas estadounidenses desviaron al menos 152 buques comerciales, inmovilizaron seis embarcaciones y desplegaron más de 200 aeronaves y navíos de guerra para hacer cumplir las restricciones.
Este 5 de junio la marina iraní informó haber lanzado misiles y drones de advertencia contra buques militares estadounidenses en el golfo de Omán y aunque Estados Unidos confirma las operaciones navales recientes contra buques sancionados niega que se tratara de acciones ofensivas contra la navegación comercial.
La incertidumbre respecto a las negociaciones continúa afectando al comercio internacional. Empresas de seguimiento marítimo informaron que cientos de petroleros siguen atravesando la región con sus sistemas de identificación apagados para reducir riesgos, una práctica que dificulta el monitoreo del tráfico y refleja la falta de confianza de los operadores comerciales en la seguridad del corredor marítimo. Aunque el flujo de petróleo nunca se interrumpió por completo, continúa muy por debajo de los niveles previos a la crisis.
En este contexto, Omán se consolidó como el principal mediador regional. El sultanato rechazó durante la última semana las presiones estadounidenses para distanciarse de Teherán y reiteró su compromiso con una solución negociada basada en la libertad de navegación y el respeto al derecho internacional. La posición omaní refleja la preocupación de numerosos países del Golfo, que buscan evitar una nueva escalada militar capaz de afectar gravemente la estabilidad económica de la región.

A pesar de que los esfuerzos para establecer una mesa de negociaciones ninguna de las partes parece dispuesta a realizar concesiones significativas, Irán se sostiene firme en su política de Autodefensa y no piensa concesionar su hegemonía regional a pesar de las consecuencias en los esfuerzos de Guerra, mientras que Estados Unidos trata de defender su lugar como Gendarme del mundo pero los costos de la avanzada sobre Irán y la necesidad de negociar sin salir triunfante pone en peligro la imagen de ese rol protector y temen desde Washington que se vea como otro capítulo de un retroceso en el poderío estadounidense.
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