Denuncian una extracción masiva de recursos pesqueros argentinos en las Islas Malvinas
Un informe reciente encendio las alarmas, la Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera (FULASP) denunció la existencia de un esquema de explotación intensiva de recursos en las Islas Malvinas que, según sus estimaciones, supera las 260.000 toneladas anuales de especies originadas en aguas argentinas.

Por Matías Paredes
El dato de las 260.000 toneladas anuales no es menor. Ese volumen representa más de un tercio de toda la pesca nacional, lo que convierte a la actividad en uno de los principales focos de conflicto económico y geopolítico entre Argentina y el Reino Unido, que administra el archipiélago y las aguas circundantes.
Según el relevamiento, durante 2024 las capturas en aguas bajo control británico alcanzaron las 261.903 toneladas, con fuerte protagonismo del calamar Illex, una de las especies más valiosas del Atlántico Sur.
El informe también detalla el impacto económico del esquema, que genera cerca de US$1.000 millones anuales, esta actividad aporta alrededor del 65% de los ingresos de las islas y deja al Reino Unido unos 39 millones de libras por año en licencias pesqueras, ya que este modelo se basa en la entrega de permisos a flotas extranjeras, muchas de Europa y Asia que operan en la zona bajo regulación británica.
Uno de los puntos más cuestionados es el circuito de comercialización, en donde solo el 20% de lo capturado se descarga en Malvinas, un 10% se envía a puertos como Montevideo y el 70% restante se transfiere directamente en alta mar y lo poco que se descarga en Malvinas no produce empleo ya se deposita directamente en contenedores refrigerados y se envía congelado
Para los especialistas que elaboraron el informe, este esquema evidencia un modelo puramente extractivo, con poco desarrollo industrial local y fuerte orientación a la exportación directa. Además, se estima que operan entre 100 y 130 buques por temporada, con picos en la pesca del calamar, lo que incrementa la presión sobre los recursos marítimos.
El informe advierte que la actividad podría estar generando consecuencias profundas en el ecosistema y medio ambiente ya que hay riesgo de sobreexplotación de especies clave, una caída de biomasa como ocurrió con el calamar Loligo en 2024 y un impacto directo en la pesca argentina por tratarse de especies migratorias

En términos económicos, también se señala una pérdida de competitividad para la industria pesquera nacional, ya que la extracción en la zona reduce los recursos disponibles en aguas argentinas.
Para Argentina, la situación no es solo productiva, sino también política y jurídica. El país considera ilegítimas las licencias otorgadas por el Reino Unido en un territorio cuya soberanía sigue en disputa en terminos internacionales.
Desde FULASP, el tema fue planteado como un problema integral que combina, soberanía, sustentabilidad ambiental y desarrollo económico. En ese marco, la organización anunció que impulsará reclamos ante organismos internacionales como el Mercosur y la Unión Europea para intentar frenar el esquema actual. La denuncia pone en evidencia los volúmenes crecientes de extracción, una participación de flotas internacionales y un esquema de control cuestionado.
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