Crisis en Bolivia: manifestantes de Evo Morales cortan rutas y exigen la renuncia del presidente.
El gobierno del presidente Rodrigo Paz Pereira, quien asumio en noviembre pasado del año pasado y heredando una economíagolpeada, enfrenta una masivas protestas, vinculados al ala radical de la Central Obrera Boliviana (COB) y afines al expresidente Evo Morales

Por Matías Paredes
Las protestas comenzaron hace más de dos semanas impulsadas inicialmente por reclamos salariales y el rechazo a reformas económicas del Gobierno. Sin embargo, el conflicto escaló rápidamente y derivó en pedidos de renuncia presidencial promovidos por sindicatos, cooperativas mineras y organizaciones campesinas alineadas con Evo Morales.
Los sectores movilizados, son vinculados al ala radical de la Central Obrera Boliviana (COB) y afines al expresidente Evo Morales, estis radicalizaron sus posturas exigiendo la renuncia del mandatario en lo que el Ejecutivo califica abiertamente como un intento de desestabilización institucional.
El gobierno actual hablo que Bolivia es un «Estado quebrado», ademas de una pesada herencia que recibio, producto de dos décadas de malos manejos de las reservas de gas y divisas. Aunque solo este seis meses en el poder, el gobierno de Paz Pereira debe lidiar con la escasez de combustible, el encarecimiento de productos básicos y las demandas de un incremento salarial del 20% exigido por la COB.
Durante las últimas movilizaciones, grupos de mineros utilizaron dinamita artesanal y buscaron avanzar hacia edificios gubernamentales, mientras la Policía respondió con gases lacrimógenos y operativos de contención. El Gobierno informó más de 90 detenidos y denunció la presencia de grupos armados infiltrados entre los manifestantes.
El vocero presidencial, José Luis Gálvez, aseguró que algunos sectores movilizados “pasaron al uso de armas” y expresó preocupación por posibles episodios de violencia mayor.

En paralelo, continúan los bloqueos de rutas en distintos departamentos del país, situación que ya provoca, desabastecimiento de combustible, demoras en hospitales, faltantes de alimentos y problemas logísticos en el transporte de mercadería.
Eesto tambien provoco que La Confederación Sudamericana de Fútbol resolvió modificar las sedes de dos encuentros internacionales ante el clima de conflictividad social y los bloqueos registrados en distintas regiones bolivianas. Ambos se jugarán en Asunción.
Desde el gobierno aseguran que las protestas dejaron de ser reclamos sectoriales y pasaron a formar parte de una estrategia política impulsada por sectores ligados al exmandatario Evo Morales. Funcionarios bolivianos sostienen que el objetivo es debilitar a un gobierno que intenta avanzar con reformas económicas luego de años de crisis estructural, déficit fiscal y escasez de dólares.
Incluso el gobierno de Estados Unidos expresó preocupación por la situación y vinculó las protestas con intentos de “desestabilización” política contra la administración de Paz.
A pesar de la presión opositora, el presidente Rodrigo Paz ratificó que no renunciará y defendió su programa económico asegurando que las reformas son necesarias para evitar un colapso financiero del país. El mandatario también lanzó un “corredor humanitario” con apoyo policial y militar para liberar rutas y garantizar el abastecimiento de alimentos, combustible y medicamentos.
El gobierno insiste en mantener el control institucional y denuncia que detrás de las movilizaciones existe una estrategia para forzar la caída de la administración de Rodrigo Paz apenas seis meses después de asumir la presidencia.
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