Bullrich desafió a Karina y el Senado aprobó el pliego que la Casa Rosada quiso bajar

Por Lucila Cardaci
La aprobación en el Senado del pliego de María Verónica Michelli para ocupar un cargo en la Justicia Federal terminó convirtiéndose en mucho más que una discusión sobre nombramientos judiciales. La votación expuso una de las tensiones más fuertes dentro del oficialismo y dejó a Patricia Bullrich en el centro de una pulseada de poder con Karina Milei, en momentos donde comienzan a configurarse los liderazgos de cara al escenario político de 2027.
La controversia comenzó cuando la Casa Rosada decidió retirar el pliego de Michelli luego de que trascendiera que la magistrada es cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, uno de los principales investigadores de casos sensibles para el Gobierno nacional. La decisión fue impulsada por el entorno presidencial y generó cuestionamientos tanto en sectores de la oposición como dentro del propio oficialismo.
La principal voz disidente fue la de Patricia Bullrich. La presidenta del bloque libertario en el Senado comunicó públicamente que no acompañaría el retiro del pliego y sostuvo que ejercerían una “objeción de conciencia” frente a la decisión del Poder Ejecutivo. Incluso llegó a ofrecer su renuncia a la conducción de la bancada, aunque el presidente Javier Milei rechazó esa posibilidad.
Lo que parecía una discusión técnica terminó convirtiéndose en una demostración de fuerza política. Con apoyo de sectores dialoguistas y de parte de los aliados habituales del Gobierno, el Senado avanzó con el tratamiento del expediente y finalmente aprobó el pliego de Michelli, contrariando la voluntad expresada por la Casa Rosada. La votación representó una derrota política para quienes impulsaban bloquear la designación y un triunfo para el sector encabezado por Bullrich.

La disputa no terminó allí. Horas después, nuevas diferencias aparecieron alrededor del paquete de designaciones judiciales que el Gobierno busca aprobar para cubrir decenas de vacantes en la Justicia Federal. Mientras Bullrich había logrado imponer su postura en el caso Michelli, desde el entorno de Karina Milei impulsaron el avance de otros veinte pliegos, en una señal interpretada dentro del oficialismo como una respuesta directa a la senadora.
El episodio dejó al descubierto una discusión más profunda sobre quién conduce la estrategia política del oficialismo en el Senado. Por un lado, Karina Milei continúa consolidándose como la principal armadora del Presidente y la figura con mayor influencia en las decisiones de la Casa Rosada. Por el otro, Bullrich exhibió capacidad para construir acuerdos propios, reunir apoyos parlamentarios y marcar diferencias cuando considera que una decisión afecta principios institucionales o puede generar costos políticos innecesarios.
Más allá del desenlace judicial, la aprobación del pliego de Michelli dejó una conclusión política evidente: Patricia Bullrich logró imponer una posición contraria a la que promovía el círculo más cercano del Presidente y mostró autonomía dentro de La Libertad Avanza. En un oficialismo donde las disputas internas suelen resolverse puertas adentro, el episodio se convirtió en una de las primeras derrotas públicas de Karina Milei en el Congreso y reforzó la percepción de que la ministra mantiene un peso propio cada vez mayor dentro de la coalición gobernante.
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