Tensión en una comisaría porteña: presos tomaron a tres policías de rehenes, les robaron y trasladaron a 31 detenidos
El violento episodio ocurrió en una alcaidía del microcentro de Buenos Aires. Uno de los agentes permaneció cautivo durante más de cinco horas y los delincuentes utilizaron su celular para vaciarle las cuentas bancarias. Las autoridades anunciaron el cierre temporal de la dependencia.

Un grave episodio de violencia sacudió a una comisaría de la Ciudad de Buenos Aires. Un grupo de presos protagonizó una toma de rehenes en la Alcaidía 1 de Lavalle, ubicada en pleno microcentro porteño, donde tres efectivos de la Policía de la Ciudad fueron retenidos durante varias horas.
Tras recuperar el control del establecimiento, las autoridades dispusieron el traslado de al menos 31 detenidos a otras dependencias policiales y anunciaron el cierre temporal de la alcaidía mientras se reorganiza su funcionamiento.
El incidente comenzó el jueves 22 de octubre, cuando se produjo una pelea entre internos. Al intentar intervenir para separar a los involucrados y restablecer el orden, los agentes fueron increpados por un grupo de diez presos que terminaron tomando como rehenes a tres policías.
Las víctimas fueron un subcomisario, un inspector y un oficial mayor. Los dos primeros recuperaron la libertad durante las negociaciones iniciales, pero el tercero permaneció retenido durante más de cinco horas.
Ante la gravedad de la situación, se conformó un comité de crisis integrado por autoridades del Ministerio de Seguridad porteño, la Policía de la Ciudad, Bomberos y personal del SAME. También participaron negociadores especializados para evitar una escalada de violencia.
Finalmente, cerca de las 18:30, los detenidos liberaron al último efectivo y las fuerzas de seguridad lograron recuperar el control de la dependencia, ubicada en Lavalle al 400.
Los presos le robaron el celular a un policía y le vaciaron las cuentas bancarias
Uno de los aspectos más graves del episodio fue revelado por el ministro de Seguridad porteño, Horacio Giménez, quien confirmó que los detenidos utilizaron el teléfono celular de uno de los policías retenidos para grabar videos y realizar operaciones bancarias.
Según explicó el funcionario, los internos se filmaron mientras mantenían al agente privado de su libertad y difundieron imágenes en las que expresaban sus demandas.
Sin embargo, también habrían aprovechado el acceso al dispositivo para ingresar a sus aplicaciones bancarias y vaciarle las cuentas.
Esta situación derivó en nuevas acusaciones penales contra los responsables de la toma de rehenes.
Giménez confirmó que los involucrados enfrentarán imputaciones por robo, privación ilegítima de la libertad y amenazas, delitos que se sumarán a las causas por las que ya estaban detenidos.
«Se van a agravar las penas que están cumpliendo», advirtió el ministro, al referirse a las consecuencias judiciales que podrían enfrentar los presos.
Trasladaron a 31 detenidos y cerrarán temporalmente la comisaría
Como consecuencia del violento motín, las autoridades porteñas decidieron trasladar a por lo menos 31 internos a distintas alcaidías de la Ciudad de Buenos Aires.
Además, se anunció el cierre temporal de la dependencia para reorganizar su funcionamiento y evaluar las condiciones de seguridad del establecimiento.
El auxiliar fiscal Marco Juliano Zunino, de la Unidad de Flagrancia Este del Ministerio Público Fiscal porteño, quedó a cargo de la investigación.
Entre las acusaciones que se analizan figuran la privación ilegítima de la libertad con fines coactivos, agravada por la participación de más de tres personas, daño agravado sobre bienes de uso público y lesiones leves.
Los investigadores también deberán determinar la responsabilidad individual de cada detenido en los hechos y esclarecer cómo se desarrolló la toma de rehenes.
Por su parte, el ministro de Seguridad aseguró que los internos no utilizaron armas blancas durante el episodio y destacó que la intervención policial permitió controlar la situación sin que se registraran heridos.
Tanto los agentes como los detenidos fueron examinados por profesionales del SAME, mientras que médicos legistas participaron de las actuaciones correspondientes.
El episodio volvió a poner bajo la lupa las condiciones de seguridad de las dependencias policiales porteñas y la necesidad de evitar nuevas situaciones de violencia dentro de los establecimientos de detención.
Mientras avanza la investigación judicial, la Alcaidía 1 de Lavalle permanecerá cerrada temporalmente y los detenidos involucrados podrían enfrentar nuevas condenas por la violenta toma de rehenes.
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