Tengo 100 contraseñas y ninguna funciona, la caótica vida tecnológica.

En la era digital, donde casi toda la vida pasa por una cuenta, acordarse de TODAS las contraseñas es un problema no menor. Seamos realistas, nadie o al menos la mayoría, anota sus contraseñas en un cuaderno. 

image-65-1024x512 Tengo 100 contraseñas y ninguna funciona, la caótica vida tecnológica.

Es imposible que nunca una persona se haya olvidado su contraseña, no importa la edad ni religión ni NADA. En este mundo gobernado por la tecnología las contraseñas estresan demasiado, no hay ninguna plataforma o aplicación que no te pida una contraseña. En ese conflicto de la ansiedad se termina poniendo hasta el nombre de de un electrodoméstico o lo más común el nombre del perro. 

Entre bancos, redes sociales, plataformas de streaming, mails, billeteras virtuales y aplicaciones de trabajo una persona promedio puede llegar a tener decenas de usuarios y contraseñas distintas. Y aunque la tecnología promete simplificar la vida cotidiana, cada nueva app parece venir acompañada de una nueva exigencia: ocho letras, una mayúscula, un símbolo, un número y mil millones de requisitos más, que claramente a nadie pone de buen humor.

En la era digital hay algo que a toda persona que intenta y quiere modernizarse le pasó. La típica oración, “contraseña incorrecta”. La frase aparece en la pantalla y arranca el ritual, probar variantes del nombre del perro, agregar un “123”, cambiar mayúsculas, insultar al celular o a la computadora y finalmente cuando ya no se tiene más paciencia y se pasan los minutos, apretar el botón, “Olvidé mi contraseña”. Esa frase significa volver a crear otra contraseña y nuevamente rezar por no olvidarla, pero obviamente en el momento se está tan seguro que no va a pasar de nuevo. La persona respira y dice “como me voy a olvidar la contraseña de nuevo, ya está”, y unos meses o semanas o hasta días después vuelve a pasar. Es estar un loop constante con la tecnología.

Pero las contraseñas no son el único obstáculo. Obviamente las contraseñas son de mucha importancia importancia y es una seguridad tener una. Pero en la era tecnológica en la que estamos , donde los robots trabajan para los humanos, se podría inventar algo mucho más simple como método de seguridad. 

Hablando de obstáculos, hay uno que se está normalizando demasiado, demostrar que uno es humano. Seleccionar bicicletas en fotos pixeladas, escribir letras deformadas o esperar un código de verificación que tarda más que el helado del sábado a la noche. La paradoja moderna parece inevitable, las máquinas avanzan cada vez más rápido y los humanos pasan parte del día tratando de convencer a internet de que no son robots. 

Pero ahora bien, ¿enserio las contraseñas son tan seguras como se piensan?, ¿no hay ninguna posibilidad de que alguien mas las sepa? o peor aún ¿es muy difícil hackear una cuenta hoy en día?.

Por, Aileen Goldin.




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