Revés para Milei: una importante empresa se bajó de la privatización del Belgrano Cargas

Grupo México, uno de los principales interesados en el negocio ferroviario argentino, decidió retirarse de la licitación. El Gobierno busca concesionar tres líneas de cargas por 50 años y exige inversiones millonarias para recuperar la infraestructura.

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El Gobierno de Javier Milei sufrió un revés en su plan de privatización del Belgrano Cargas luego de que Grupo México, una de las principales compañías interesadas en participar del proceso, confirmara que no presentará una oferta para quedarse con la concesión ferroviaria.

La decisión se conoció a pocas semanas del cierre de la licitación, previsto para el próximo 11 de noviembre, y representa una baja significativa entre los posibles competidores de una de las principales iniciativas del Ejecutivo para transferir al sector privado la gestión del transporte ferroviario de cargas.

Según trascendió, la empresa mexicana habría decidido retirarse debido a diferencias con las condiciones establecidas en los pliegos de la convocatoria. Sin embargo, desde la compañía únicamente confirmaron que resolvieron no continuar en el proceso, sin brindar mayores detalles sobre los motivos.

La salida de Grupo México modifica el escenario de competencia y genera interrogantes sobre el nivel de interés que despertará la licitación entre los inversores nacionales e internacionales.

Cómo será la privatización del Belgrano Cargas

El proyecto impulsado por el Ministerio de Economía contempla la concesión de las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza, que en conjunto representan aproximadamente 7594 kilómetros de vías distribuidos en 16 provincias argentinas.

El esquema establece contratos de concesión por 50 años y busca incorporar inversiones privadas para modernizar la infraestructura, mejorar la capacidad de transporte y reducir los costos logísticos de sectores productivos como el agro y la minería.

A diferencia de una privatización tradicional, el Gobierno decidió dividir el negocio ferroviario en diferentes componentes.

Por un lado, se concesionarán las vías y los inmuebles vinculados con la infraestructura. Por otro, las locomotoras y los vagones serán comercializados mediante remates públicos, mientras que los talleres ferroviarios tendrán un mecanismo específico para su utilización.

Además, el sistema funcionará bajo una modalidad de acceso abierto, que permitirá a distintos operadores utilizar las vías mediante el pago de peajes.

Uno de los principales criterios para seleccionar a los futuros concesionarios será el valor máximo que propongan cobrar por el uso de la infraestructura. Aquellas empresas que ofrezcan tarifas más competitivas podrán obtener una mejor puntuación durante la evaluación.

Inversiones por US$800 millones y una licitación decisiva

El Gobierno estableció que los futuros operadores deberán comprometer inversiones obligatorias por aproximadamente US$800 millones para mejorar las tres líneas ferroviarias.

Las obras deberán ejecutarse durante los primeros cinco años posteriores a la toma de posesión y estarán destinadas a recuperar sectores deteriorados de la red y mejorar la competitividad del transporte de mercaderías.

También se permitirá presentar proyectos adicionales de inversión que otorgarán puntos durante la evaluación de las ofertas.

Por otra parte, el Ejecutivo estima que el material rodante de las tres líneas tiene un valor cercano a los US$500 millones.

Los fondos obtenidos de su venta se depositarán en un fideicomiso destinado a financiar parcialmente las obras comprometidas por los concesionarios.

Las empresas también podrán solicitar los beneficios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), siempre que cumplan los requisitos establecidos por la normativa.

El cronograma oficial establece el 28 de octubre como fecha límite para realizar consultas sobre los pliegos, mientras que las ofertas podrán presentarse hasta las 9.59 del 11 de noviembre. La apertura está prevista para las 10 de ese mismo día.

La retirada de Grupo México representa un desafío para la estrategia de privatizaciones del Gobierno, que apuesta a la participación del capital privado para modernizar el sistema ferroviario sin depender exclusivamente de los recursos del Estado.

Ahora, la atención estará puesta en las compañías que finalmente decidan competir y en las condiciones económicas que propongan para hacerse cargo de una infraestructura fundamental para las economías regionales.

El resultado de la licitación será clave para determinar si el Ejecutivo logra avanzar con uno de sus proyectos más ambiciosos de transformación del sistema ferroviario argentino.

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