Reforma política en tensión: el Gobierno no logra reunir votos y negocia cambios en su estrategia legislativa

Por Lucila Cardaci
El Gobierno de Javier Milei enfrenta un escenario adverso en el Congreso de la Nación, donde no consigue reunir los votos necesarios para avanzar con sus principales proyectos de reforma política. A poco más de dos años del inicio de su gestión, las iniciativas vinculadas a la eliminación de las PASO Primarias Abiertas, Simultáneas, Obligatorias y la implementación de “Ficha Limpia” continúan trabadas en medio de negociaciones con la oposición.
Durante la tercera semana de abril de 2026, distintos referentes del oficialismo admitieron públicamente las dificultades para garantizar mayorías legislativas. En ese marco, el Presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, reconoció que el oficialismo se encuentra complicado para conseguir los votos necesarios para eliminar las PASO, una de las reformas electorales impulsadas desde la Casa Rosada.
La iniciativa para suspender o eliminar las PASO forma parte del paquete de reforma política que el Ejecutivo busca tratar en el Congreso durante el actual período legislativo. Sin embargo, el proyecto encuentra resistencias en bloques opositores como Unión por la Patria, Unión Cívica Radical y otros espacios provinciales, que cuestionan la oportunidad y el alcance de la medida.
Ante este escenario, el oficialismo comenzó a evaluar alternativas para destrabar el debate. Una de las estrategias en análisis es incorporar el proyecto de Ficha Limpia dentro del mismo paquete de reforma política. La iniciativa, que ya fue debatida en años anteriores, propone impedir que personas con condenas confirmadas en segunda instancia puedan presentarse como candidatos a cargos electivos.
Según trascendió, el Gobierno analiza esta incorporación como una herramienta para ampliar consensos con sectores de la oposición que respaldan Ficha Limpia, pero que mantienen reparos respecto de la eliminación de las PASO. Entre esos sectores se encuentran legisladores del PRO y parte del radicalismo, que han impulsado históricamente ese proyecto.

En paralelo, desde distintos bloques opositores advierten que la unificación de ambos temas en un solo proyecto podría dificultar aún más el tratamiento legislativo. Algunos legisladores sostienen que se trata de reformas de distinta naturaleza y que deberían debatirse por separado para evitar que una trabe a la otra.
El contexto parlamentario actual está marcado por la fragmentación política y la falta de mayorías estables. El oficialismo, representado principalmente por La Libertad Avanza, cuenta con una representación minoritaria en ambas cámaras, lo que lo obliga a negociar cada iniciativa con distintos espacios para alcanzar los votos necesarios.
En este marco, las negociaciones se desarrollan artículo por artículo y proyecto por proyecto, sin garantías de éxito en el corto plazo. La dificultad para avanzar con la reforma política se suma a otros desafíos legislativos que enfrenta el Gobierno, en un año clave para la consolidación de su agenda institucional.
Así, a fines de abril de 2026, el futuro de la reforma política permanece abierto. Mientras el Ejecutivo redefine su estrategia y busca apoyos, el Congreso se configura como un espacio de disputa donde los acuerdos resultan imprescindibles pero, por el momento, esquivos.
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