Medio Oriente vuelve a tensarse: Trump amenaza con nuevos bombardeos contra Irán mientras se deterioran las negociaciones
La frágil tregua que desde abril había logrado contener parcialmente el conflicto atraviesa uno de sus momentos más delicados.

Durante los últimos días, una nueva escalada militar en torno al estrecho de Ormuz, sumada al endurecimiento de las posiciones diplomáticas de Washington y Teherán, volvió a colocar a la región al borde de una confrontación de mayor alcance. El martes, Estados Unidos realizó ataques contra infraestructura militar iraní en los alrededores del estrecho de Ormuz luego de acusar a Teherán de derribar un helicóptero Apache estadounidense. Como respuesta, durante la madrugada del miércoles la Guardia Revolucionaria iraní anunció ataques con misiles y drones contra una base estadounidense en Jordania y otros 21 objetivos militares en el Golfo Pérsico, incluyendo posiciones vinculadas a la presencia militar norteamericana en Bahréin y Kuwait. Según las autoridades estadounidenses y los gobiernos de la región, la mayoría de los proyectiles fueron interceptados y no se registraron daños significativos.
La respuesta política de Washington no tardó en llegar. El presidente Donald Trump acusó a Irán de «haber tardado demasiado en negociar» y aseguró que «tendrá que pagar el precio». Horas después fue más lejos y advirtió que Estados Unidos volverá a bombardear objetivos iraníes si considera que Teherán continúa obstaculizando las conversaciones sobre Ormuz y el programa nuclear. Las declaraciones representan uno de los mensajes más duros emitidos por Trump desde el alto el fuego alcanzado en abril y alimentan las dudas sobre la continuidad del proceso diplomático.

Por su parte, el Ministerio de Exteriores iraní reafirmó su «derecho legítimo a la defensa» y sostuvo que tanto Estados Unidos como Israel son responsables del deterioro de las negociaciones debido a sus continuas operaciones militares en la región. El portavoz Esmaeil Baghaei acusó además a Washington de intentar imponer condiciones unilaterales mientras mantiene sanciones económicas y operaciones militares contra intereses iraníes.
La situación se agravó en las últimas horas cuando la Junta de Gobernadores del OIEA aprobó una resolución impulsada por Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania que exige a Teherán declarar sus existencias de uranio enriquecido y otorgar acceso completo a los inspectores para verificar su ubicación y estado. Irán rechazó la medida, denunció una instrumentalización política del organismo y acusó a Occidente de utilizar las inspecciones como herramienta de presión en medio de las negociaciones.
La crisis no se limita al enfrentamiento entre Washington y Teherán. En el Líbano, Israel continuó durante la jornada sus operaciones militares en el sur del país, especialmente en el distrito de Tiro, donde fuentes locales reportaron al menos 17 fallecidos. Los ataques se producen en medio del deterioro del alto el fuego con Hezbollah y mientras continúan las negociaciones impulsadas por Estados Unidos para intentar estabilizar simultáneamente los frentes de Gaza, Líbano y el Golfo Pérsico.

Por ahora, ni Washington ni Teherán parecen dispuestos a abandonar completamente la vía diplomática. Sin embargo, los acontecimientos de los últimos días demuestran que el margen para evitar una nueva escalada continúa reduciéndose. Entre las presiones sobre el programa nuclear iraní, la disputa por Ormuz y la persistencia de los conflictos en Líbano y Palestina, Medio Oriente vuelve a ingresar en un escenario donde cualquier incidente puede desencadenar consecuencias mucho más amplias para la estabilidad regional y los mercados energéticos internacionales.
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