La Universidad de Buenos Aires desarrolla una estrategia innovadora para acortar el tratamiento contra la tuberculosis
Un equipo científico de la UBA trabaja en una terapia que busca potenciar el sistema inmunológico para mejorar la eficacia de los antibióticos y reducir la duración de un tratamiento que hoy puede extenderse durante meses.

La tuberculosis continúa siendo una de las enfermedades infecciosas más preocupantes del mundo y, lejos de desaparecer, mantiene cifras alarmantes tanto a nivel global como en Argentina. En este contexto, un grupo de investigadores de la Universidad de Buenos Aires avanza en el desarrollo de una estrategia innovadora para mejorar el tratamiento y combatir uno de los principales problemas de la enfermedad: la larga duración de la terapia.
Actualmente, los tratamientos más comunes requieren al menos seis meses de una combinación de cuatro antibióticos. Aunque la enfermedad es curable, la extensión del esquema terapéutico provoca que muchos pacientes abandonen la medicación antes de tiempo, favoreciendo así la aparición de cepas resistentes.
Frente a este escenario, especialistas de la Facultad de Medicina de la UBA trabajan en una terapia que no busca sumar nuevos antibióticos, sino fortalecer las defensas naturales del organismo para ayudar a combatir la bacteria.
“El objetivo es mejorar un aspecto del metabolismo para ayudar a los antibióticos y acortar el tratamiento”, explicó Luciana Balboa, doctora en Química de la UBA e investigadora del Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y Sida de la Facultad de Ciencias Médicas.
El proyecto se encuentra actualmente en fase preclínica y ya muestra resultados considerados prometedores por el equipo científico.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, cerca de 11 millones de personas padecen tuberculosis en el mundo y más de un millón mueren cada año por esta enfermedad.
En Argentina, la situación también genera preocupación: la incidencia creció un 80% en los últimos cinco años, alcanzando alrededor de 16 mil casos y mil muertes anuales.
Uno de los datos más impactantes es que aproximadamente un cuarto de la población mundial estuvo o está infectada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, aunque la mayoría nunca desarrolla síntomas.
“El 90% de las personas logra controlar la bacteria sin enfermarse, pero el 10% restante puede desarrollar la enfermedad, especialmente si tiene comprometido el sistema inmunológico”, detalló Balboa.
La bacteria posee además una gran capacidad de persistencia dentro del organismo, aprovechando mecanismos defensivos para mantenerse activa durante largos períodos. Esa característica explica por qué los tratamientos requieren tanto tiempo y por qué la tuberculosis multirresistente representa hoy uno de los mayores desafíos sanitarios.
Cuando los pacientes abandonan el tratamiento antes de completarlo, la bacteria puede desarrollar resistencia a los antibióticos tradicionales, obligando a utilizar medicamentos de segunda línea, más agresivos y con mayores efectos adversos.
Además del desarrollo de nuevas terapias, el equipo de la UBA también participa en colaboraciones internacionales destinadas a identificar biomarcadores que permitan evaluar la eficacia de futuras vacunas, en busca de nuevas herramientas para frenar una enfermedad que continúa afectando a millones de personas en todo el mundo.
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