La UBA distinguió a Taty Almeida con el Doctorado Honoris Causa por su lucha por la memoria, verdad y justicia
La Universidad de Buenos Aires (UBA) otorgó su máximo reconocimiento honorífico a Taty Almeida por su participación fundamental en la denuncia de los crímenes del terrorismo de Estado durante la última dictadura cívico-militar iniciada tras el Golpe de Estado en Argentina de 1976, así como por su compromiso sostenido con las políticas de memoria, verdad y justicia.

El acto se realizó el viernes 17 de abril en el Salón de Actos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Almeida estuvo acompañada por familiares y representantes de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. También participaron el rector Ricardo Gelpi, el decano Ricardo Manetti y la vicedecana Graciela Morgade.
Durante su discurso, Gelpi destacó la importancia de la construcción de la memoria como un proceso permanente y llamó a las nuevas generaciones a reflexionar sobre el pasado y el presente. En ese sentido, advirtió sobre la proliferación de discursos de odio y negacionismo, y remarcó que deben ser enfrentados con herramientas democráticas, empatía y compromiso social. Además, subrayó el rol histórico de la UBA en la defensa de los derechos humanos desde el retorno de la democracia.
El evento incluyó la proyección de un saludo especial del músico León Gieco, quien elogió la trayectoria de Almeida y su incansable lucha.

Visiblemente emocionada, Almeida agradeció el reconocimiento y lo dedicó a todas las madres, tanto a las que siguen presentes como a las que ya no están. “La lucha no termina, la lucha continúa. La única lucha que se pierde es la que se abandona”, expresó, en uno de los momentos más conmovedores de la ceremonia.
Por su parte, Manetti sostuvo que el reconocimiento no solo distingue a Almeida, sino que también fortalece a la propia universidad, al reafirmar su compromiso con una ética que no se negocia y con una presencia activa en el espacio público.

Taty Almeida nació en 1930 en el barrio porteño de Belgrano y se formó como docente. Su vida cambió para siempre el 17 de junio de 1975, cuando su hijo Alejandro fue secuestrado por la organización parapolicial conocida como Triple A. Tenía 20 años, trabajaba en Télam y cursaba Medicina en la UBA.
Tras iniciar su búsqueda en soledad, Almeida se sumó a Madres de Plaza de Mayo, donde se convirtió en una de las voces más representativas del movimiento. Desde entonces, recorrió el país y el mundo dando testimonio en defensa de los derechos humanos.
En 2008 publicó el libro Alejandro, por siempre… amor, donde recupera la voz de su hijo a través de poemas y recuerdos personales, consolidando su historia como un símbolo del paso del dolor individual a la militancia colectiva.
El reconocimiento de la UBA reafirma el valor de figuras como Taty Almeida, cuya trayectoria continúa siendo un pilar fundamental en la construcción de la memoria democrática en la Argentina.
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