“La tierra no se vende, no se quema ni se desaloja” fue la consigna de la manifestación frente al Congreso que terminó con represión policial.
La marcha programada para las 12 del mediodía logró reunir a miles de personas. El punto cúlmine de la concentración estuvo atravesado por la represión de las fuerzas de seguridad con camiones hidrantes, gases lacrimógenos y balas de goma. Por el momento se han registrado 12 detenidos por los cuerpos policiales y varios heridos, entre ellos, una fotoperiodista que se encuentra hospitalizada por un traumatismo de cráneo.
Por Valentina Roncallo Orsolini.

Varias organizaciones sociales, ambientales, sindicales y estudiantiles marcaron las 12 del mediodía como hora de salida. La movilización transcurrió de manera pacífica durante varias horas antes de que alrededor de las 17 comenzaran los enfrentamientos y el despliegue represivo de las fuerzas de seguridad sobre la Avenida Entre Ríos.
El primer foco de conflicto se desencadenó junto Congreso. Un grupo de manifestantes avanzó sobre el vallado y arrojó objetos contra los efectivos que se mantenían detrás, quienes accionaron el camión hidrante para dispersar junto con el gas lacrimógeno y balas de goma. En la escena quedaron locales con vidrios rotos, sillas y mesas tiradas sobre la vereda, piedras y baldosas rotas.
La represión alcanzó calles aledañas sin concentración masiva y también a personas que no participaban de los ataques, incluida la prensa. Una fotoperiodista de unos 50 años sufrió un traumatismo cerebral por el cual quedó hospitalizada en el Argerich, donde se mantiene bajo observación médica. Según los médicos la mujer había perdido el conocimiento y la herida fue muy sangrante.

La marcha no solo se concentró en Buenos Aires. Bariloche, Córdoba y Neuquén fueron algunas de las ciudades donde también hubo manifestaciones. El alcance de la causa no se limitó a la esfera política y trascendió la política partidaria. Varias figuras mediáticas como Lali o Fito Paez convocaron y se mostraron participando del hecho. La causa logró atravesar la grieta partidaria y reunir sectores diversos alrededor de una demanda común que terminó pesando dentro del Congreso.
Mientras en el Senado, el debate atravesó serias complicaciones con cambios de último momento en los artículos y enfrentamientos entre distintos bloques. Además, los aliados del oficialismo demostraron que pueden retirarle apoyo al Ejecutivo cuando una iniciativa genera costos fuertes en sus provincias como en el caso de la senadora neuquina.

La sesión concluyó a la 1:41 de la madrugada con la resignación del capítulo 3 que modificaba la Ley de Tierras y el 4 sobre la Ley del Fuego. A pesar de que el Gobierno consiguió la media sanción, el abandono de los dos capítulos más polémicos del proyecto, dejaron cuestionamientos sobre la capacidad de negociación del oficialismo, mientras en las calles mantuvo el uso de la fuerza.
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