La historia de una maestra que enamoró a su alumno para que este la asesinara.
Un caso que conmocionó a la opinión pública: una docente manipuló a un adolescente de 16 años para cometer un crimen con la promesa de estar juntos “para siempre”.
Por Julieta Savio.

El 1 de mayo de 1990, en Estados Unidos, Gregory Smart fue hallado muerto en su propia casa. El cuerpo de la víctima fue descubierto por Pamela Smart, su propia esposa, al volver de su jornada laboral como docente de un grupo de colegios secundarios locales.
Al ver la escena del crimen, la mujer salió de su casa a los gritos, desesperada por lo que acababan de ver sus ojos. Uno de los testigos vio la situación y tomó la decisión de llamar a la policía.
Gregory se encontraba en el piso, alrededor de un charco de sangre, con toda su casa revuelta y con algunos objetos de valor faltantes. Esto llevó a los detectives a pensar en un aparente intento de robo que no tuvo éxito y terminó mal. Sin embargo, lo curioso fue que no se encontró ninguna ventana rota ni la cerradura falseada.
De este modo, la única posibilidad que existía para investigar el caso se centró en un hurto. Los detectives interrogaron a los principales acusados de robo de la zona de New Hampshire, pero no encontraron a ningún criminal para cargarle el caso.

Las primeras pruebas
Tres meses después del hecho, sin poder encontrar rastros de alguna pista nueva, el padre de Vance Lattime, un alumno de Pamela de 16 años, presentó en la comisaría el arma que podría llegar a ser la que habían utilizado para asesinar a Gregory Smart.
Tras este acontecimiento, los detectives procedieron a investigar al adolescente, quien no tardó en declarar que había llegado en auto a la casa de los Smart la noche del asesinato junto con algunos de sus compañeros: Raymond Fowler, de 17 años, Patrick Randall, de la misma edad, y William “Billy” Flynn, de 16. Comentó que Raymond y él habrían permanecido en el vehículo, mientras que los otros dos habían entrado a la casa.
Además de esto, expresó un dato importante. A diferencia de lo que comentaba la gente, Pamela y Gregory no parecían ser una pareja feliz.

La historia de Pamela y Gregory Smart
Pamela Ann Wojas nació el 16 de agosto de 1967 en Windham, New Hampshire, y pasó parte de su infancia en Miami junto a su familia. A los 13 años regresó a New Hampshire, donde cursó la secundaria. Ella era porrista y soñaba con trabajar en televisión como presentadora de noticias, por lo que se inscribió en la Universidad Estatal de Florida para estudiar Ciencias de la Comunicación.
En diciembre de 1986, durante una fiesta en New Hampshire, conoció a Gregory Smart. La relación avanzó rápidamente: se comprometieron pocos meses después y se casaron el 8 de mayo de 1989. Tras un tiempo en Florida, volvieron a New Hampshire, donde Gregory trabajó como agente de seguros y Pamela consiguió empleo en un área de medios para escuelas locales. Para sus vecinos parecían una pareja feliz.

Una manipulación oculta en romance
Tiempo después de su condena, Pamela Smart comentó que Gregory la había engañado en uno de sus viajes de trabajo, lo que podría haber sido uno de los desencadenantes de este plan macabro de venganza hacia su esposo. Sin embargo, jamás se supo la veracidad de esta información, ya que la acusada lo expuso luego del día de los hechos.
Pamela y Billy se conocieron en el “Proyecto Autoestima”, las declaraciones cuentan que la docente se acercó al jóven preguntándole si pensaba alguna vez en ella cuando no estaba presente, porque ella pensaba en él todo el tiempo. Además de esto, Billy expuso en el tribunal que la mujer le dijo “Si no te animás a hacerme el amor voy a tener que violarte’”.

Los registros cuentan que el día 14 de febrero de 1990, Pamela y Billy se acostaron por primera vez. “Ese día hicimos el amor en todas las habitaciones”, contó el adolescente. Con el correr del tiempo, siguieron teniendo relaciones cada vez que podían, y Pamela le comentaba a Billy lo mal que la pasaba en su matrimonio con Gregory. La acusada decía que era una persona violenta y que tenía miedo de que la maltratara si ella decidía divorciarse. Además, le hacía creer que ella quería construir una familia junto a él, pero que para eso deberían eliminar a Gregory, quien no permitiría que esto sucediera.
Pamela intentaba convencer a Billy de cometer el asesinato diciéndole que nadie pondría los ojos sobre él, ya que no tenía vínculo alguno con Gregory. Cada vez que el jóven le expresaba sus miedos e inseguridades, la mujer respondía “No me amás lo suficiente”.
El relato del asesinato
Luego de la confesión de Vance Lattime sobre su participación en el asesinato de Gregory, los adolescentes fueron interrogados por los detectives y lograron, de a poco, construir los hechos de aquella noche. En el interrogatorio, Billy no tardó en confesar que había sido culpable de asesinarlo y explicó que no tuvieron dificultad, junto con Patrick, de ingresar a la vivienda, ya que Pamela les había facilitado la entrada, dejando la puerta sin llaves.
El jóven expresó que Gregory no tardó en llegar a su casa, y cuando se encontró con la escena, no opuso resistencia a las amenazas de los adolescentes. Billy cargaba con el revólver que entregó el papá de Vince a la policía, y Patrick tenía un cuchillo, el cual le colocó a Gregory en el cuello tras obligarlo a arrodillarse. Acto seguido, el hombre comenzó a suplicar por su vida, diciéndoles a los jóvenes que se llevaran lo que quisieran.
“Tomé el revólver… Lo cargué. Estuve allí durante lo que me parecieron cien años. Dije ‘que Dios me perdone’ y apreté el gatillo”, expresó Billy. Luego de esto, desordenaron toda la casa, para hacer pasar la escena del crimen por un robo, y se fueron en el auto acompañados de sus amigos, quienes confesaron que la profesora les había ofrecido 500 dólares a cada uno por su participación en el asesinato.
Para sorpresa de todos, estas confesiones no fueron suficientes para acusar a Pamela, todavía se necesitaban más pruebas. Una de ellas ya la tenían: el cobro de 140.000 dólares por el seguro de vida que la docente había recibido por la muerte de su esposo. Como si esto no fuera todo, otra de las alumnas de Pamela, Cecelia Pierce, presentó una nueva prueba unas semanas después: la grabación de una conversación que habían tenido, en donde la mujer le pide a la asolescente que mienta para obtener un beneficio a cambio.
Con todas estas pruebas en mano, los detectives detuvieron a Pamela el día 1 de agosto de 1990 a la salida del colegio en donde acababa de dar clases.

El día del juicio
El caso de Pamela Smart generó un enorme impacto mediático en Estados Unidos. El juicio comenzó el 4 de marzo de 1991 y se convirtió en un hecho histórico al ser el primero transmitido en vivo por televisión, seguido por muchísimas personas.
Durante el proceso, Billy Flynn aseguró que Pamela lo había manipulado diciendo que sólo podrían estar juntos si él mataba a Gregory. Ella, en cambio, se declaró inocente: admitió la relación con el joven, pero negó haber incitado el asesinato. Sin embargo, la fiscalía presentó pruebas clave, que había dejado la puerta de la casa sin llave, el seguro de vida de su marido y grabaciones que la comprometían.
El 22 de marzo el jurado la declaró culpable de complicidad en asesinato y conspiración, y fue condenada a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Flynn también recibió cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional tras 25 años, mientras que los otros adolescentes recibieron penas de prisión menores.

La confesión final
Durante años, incluso décadas, Pamela Smart sostuvo que era inocente y que el adolescente Billy Flynn había malinterpretado sus palabras. Pero en 2014, posibilidad de obtener la libertad condicional, admitió por primera vez su responsabilidad en el crimen en una declaración grabada. Allí explicó que, gracias a un grupo de escritura en prisión, comenzó a reflexionar sobre su papel en el asesinato de Gregory y reconoció que durante años había evitado asumir esa culpa.
De todas formas, todo esto fue en vano, porque la libertad condicional le fue negada. Tras la decisión, aseguró que sentía que su castigo nunca parecía suficiente, después de haber pasado gran parte de su vida adulta en prisión.
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