Javier Milei bajo euforia: firmeza en el plan económico y tensión con el sector empresarial
El mandatario polariza con la UIA y AEA en un escenario de alineamiento total. Crece la interna con la vicepresidenta, mientras los gobernadores recalculan su estrategia y Jorge Macri queda en posición defensiva.
Por Fiamma Flecha.

Tras la apertura de la Asamblea Legislativa, el presidente Javier Milei se muestra en un estado de euforia, convencido de que todos los actores del sistema juegan en su contra. No es algo inusual en un líder con poder, pero la particularidad radica en su disposición a responder confrontativamente sin detenerse a analizar las consecuencias. En su radar de disidencia caen por igual empresarios, políticos, sindicalistas, artistas y periodistas. Bajo esta premisa, disparó contra la oposición, renovó su disputa con Techint y buscó nuevos adversarios. La respuesta del círculo rojo no tardó en llegar tras un día de silencio.
La Unión Industrial Argentina (UIA), luego de un debate interno, reclamó “respeto como condición básica para el desarrollo”. Por su parte, la Asociación Empresaria Argentina (AEA) —que nuclea a firmas como Techint, Arcor, PAE y Mercado Libre— solicitó un diálogo “constructivo y respetuoso”. Según fuentes consultadas por Infobae, la mayoría de estos empresarios manifestó en privado un profundo malestar por el trato recibido, sintiéndose «destratados» a pesar de ser quienes impulsan la actividad económica. El miedo a represalias públicas o «escraches» es palpable, especialmente tras el episodio con el CEO de Neumen, cuyas declaraciones sobre márgenes extraordinarios durante el Frente de Todos no fueron suavizadas por aclaraciones posteriores.
En el plano político, Milei respaldó los dichos del diputado Luis Petri, quien calificó de “golpista” a la vicepresidenta Victoria Villarruel. El mandatario está persuadido de esta teoría tras recibir informes negativos sobre su compañera de fórmula. En el entorno presidencial sospechan que Villarruel aguarda una crisis profunda para emerger como la figura que garantice la “gobernabilidad”. Mientras tanto, el Jefe de Estado mantiene un alineamiento total con la política de Donald Trump, sin importar el impacto de decisiones contra potencias como China o Rusia. Esta postura tiene costos: la inestabilidad en Medio Oriente presiona el barril de petróleo, lo que impacta en la inflación local. El exsecretario de Energía, Emilio Apud, advirtió en Infobae En Vivo que el barril representa el 40% del precio de la nafta, recordando que en la prepandemia el crudo superó los 140 dólares.

Respecto a la educación, el discurso de Milei en el Congreso chocó con la realidad estadística. Aunque afirmó que su gestión busca “darle herramientas a los niños para un futuro mejor y no para adoctrinarlos”, los números oficiales reflejan un ajuste severo: una caída del 47,7% en la inversión educativa entre 2023 y 2025. El gasto en educación pasará del 0,88% del PBI en 2024 al 0,75% en 2025. Los fondos para educación obligatoria se desplomaron un 76,5%, la infraestructura escolar un 58,5% y las universidades sufrieron un recorte del 29,4%. Además, los salarios docentes perdieron, en promedio, un 19% de su poder adquisitivo. Ante esto, la máxima parece ser: “A veces lo mejor es callar”.
En el interior, los gobernadores han pasado de la confrontación abierta a un sigiloso pacto de no agresión. El caso de Maximiliano Pullaro de Santa Fe es emblemático: ante las provocaciones presidenciales, optó por el silencio y un gesto de “montoncito”. La estrategia de «esperar y ver» domina a los mandatarios provinciales, quienes prefieren que otros, como Axel Kicillof, asuman el costo de enfrentar a Milei.
Las estrategias locales varían. En Salta, Gustavo Sáenz busca implementar la Ley de Lemas, un sistema que Gildo Insfrán utiliza en Formosa hace décadas. En Corrientes, los hermanos Valdés prefieren resguardar su territorio antes que aventurarse a una política nacional incierta. En Mendoza, Alfredo Cornejo se muestra abierto a una alianza con los libertarios, mientras que el cordobés Martín Llaryora mantiene una paz negociada a través de sus diputados.

Por otro lado, Jorge Macri enfrenta un escenario complejo en la Ciudad de Buenos Aires. La Corte Suprema revocó su sobreseimiento en una causa por presunto lavado de activos por la compra de un inmueble en Miami en 2011, dejando la operación “muy expuesta”. En la Legislatura porteña, el quórum de 31 legisladores es la llave del conflicto. Con una Libertad Avanza de 14 miembros comandada por Pilar Ramírez y el apoyo de Patricia Bullrich, sumado a un PJ de 20 integrantes, el Jefe de Gobierno queda a merced de acuerdos ajenos que lo obligan a discutir temas incómodos. El rol de Daniel “Tano” Angelici será crucial para contener esta presión, mientras el bloque de Horacio Rodríguez Larreta (6 miembros) se mantiene como una incógnita.
Finalmente, en la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof sufre fuego amigo. La intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, le recriminó no haber mencionado la “proscripción” de Cristina Kirchner durante la apertura de sesiones bonaerense. Sin embargo, la preocupación real de las pymes es la parálisis económica. Un industrial de la UIA detalló a Infobae la crítica situación: baja facturación que no cubre costos fijos, evasión impositiva para evitar despidos, la competencia desigual con China —que subsidia su mano de obra— y un dólar planchado que, según denuncian, no baja la inflación sino que está “alquilando la industria”.

Por Fiamma Flecha.
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