Escándalo en Córdoba: un ginecólogo usó anteojos con cámara durante una consulta íntima y fue multado con $900.000
La Justicia sancionó al profesional por maltrato agravado por razones de género luego de que una paciente denunciara que utilizó anteojos inteligentes durante una revisión ginecológica sin informarle. Aunque no se comprobó que hubiera grabado imágenes, el médico también fue cuestionado por comentarios inapropiados durante la atención.

Un ginecólogo de Córdoba fue sancionado por la Justicia luego de utilizar anteojos inteligentes con capacidad para grabar videos y tomar fotografías mientras atendía a una paciente durante una consulta médica. El profesional deberá pagar una multa de $900.000 y realizar un curso educativo sobre género.
El episodio ocurrió en febrero de 2026, cuando una mujer acudió al consultorio para recibir información sobre un tratamiento de crioconservación de óvulos. Durante la atención, el médico le ofreció realizar una ecografía transvaginal para evaluar su reserva ovárica.
Sin embargo, la paciente denunció que el profesional llevaba puestos unos anteojos Ray-Ban Meta, dispositivos tecnológicos que permiten registrar imágenes y videos, sin haberle advertido sobre esas funciones.
La mujer también cuestionó el trato recibido durante la consulta y aseguró que el ginecólogo realizó comentarios inapropiados y presuntos contactos físicos indebidos.

Los comentarios del ginecólogo que provocaron indignación
Según consta en la denuncia, el médico se dirigió a la paciente utilizando expresiones como «nena» y «nenita». Además, durante la evaluación de su salud reproductiva, le manifestó: «Tenés los ovarios de una pendeja».
Estas frases fueron consideradas por la Justicia como expresiones infantilizantes y descalificantes, especialmente por haberse producido en el contexto de una consulta ginecológica.
El caso llegó al Juzgado de Control y Faltas N° 7 de Córdoba, encabezado por el juez José Milton Peralta, quien revocó una absolución previa dictada por la Unidad Contravencional de Género.
El magistrado sostuvo que las conductas del profesional vulneraron las condiciones de respeto, confianza y seguridad que deben garantizarse durante cualquier atención médica.
Qué determinó la Justicia sobre los anteojos inteligentes
Durante la investigación, el ginecólogo reconoció que utilizaba los anteojos Ray-Ban Meta, aunque aseguró que los llevaba como lentes multifocales y que las funciones de grabación estaban desactivadas.
Los investigadores analizaron su teléfono celular, pero no encontraron fotografías ni videos correspondientes a la consulta. Tampoco pudieron acceder directamente a la información almacenada en los anteojos debido a limitaciones técnicas.
Por ese motivo, la Justicia aclaró que no existen pruebas suficientes para afirmar que el médico haya grabado o fotografiado a la paciente.
No obstante, el juez consideró que utilizar un dispositivo con capacidad para registrar imágenes durante una práctica íntima, sin informar previamente a la mujer, podía generar inseguridad y afectar su derecho a la privacidad.
El magistrado también señaló que no se habían reunido pruebas suficientes para acreditar los contactos físicos indebidos denunciados.
Una multa de $900.000 y un curso obligatorio sobre género
Finalmente, el juez José Milton Peralta declaró al profesional responsable de una infracción contravencional por maltrato agravado por razones de género.
Como consecuencia, le impuso una multa de $900.000 y la obligación de asistir a un curso educativo sobre género en el Centro Integral de Varones de Córdoba.
Para fundamentar su resolución, el magistrado tomó en consideración la Ley Nacional 26.529 de Derechos del Paciente y el Código de Ética de la Asociación Médica Argentina, que establecen la obligación de garantizar un trato digno y respetuoso durante la atención sanitaria.
El fallo pone nuevamente en discusión los límites del uso de dispositivos tecnológicos capaces de captar imágenes en ámbitos médicos, especialmente cuando se realizan procedimientos que comprometen la intimidad corporal de los pacientes.
La Justicia remarcó que, incluso sin pruebas de una grabación efectiva, la falta de información sobre las capacidades de los anteojos y el trato descalificante del profesional fueron suficientes para configurar una vulneración de los derechos de la mujer.
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