El teatro porteño perdió público en julio pese a las vacaciones de invierno
El teatro comercial porteño registró una baja del 16% en la cantidad de público durante julio, a pesar de que las vacaciones de invierno suelen ser uno de los momentos más fuertes del año para la cartelera. El dato fue informado por Sebastián Blutrach, presidente de AADET, la cámara que reúne a productores y salas del circuito comercial.
Por Valentina Roncallo Orsolini.

En el acumulado anual, el sector todavía mantiene una suba del 2% frente al año pasado. Sin embargo, la comparación con 2023 muestra que la recuperación sigue siendo parcial, ya que la concurrencia continúa 16% por debajo de aquel nivel.
Este año, ni el receso escolar logró sostener el movimiento del año anterior. Según el análisis del sector, la baja se explica por una combinación entre el calendario de vacaciones, el Mundial y el impacto de la situación económica sobre el consumo cultural.
La Copa del Mundo también modificó la dinámica teatral. Algunos espectáculos tuvieron que suspender funciones o reprogramar horarios por los partidos de la Selección Argentina, lo que afectó especialmente a una cartelera que depende del movimiento familiar y de las salidas planificadas.
Por otro lado, en un mes donde las familias también deben elegir entre transporte, comida, vacaciones, espectáculos infantiles y otros gastos, el teatro volvió a quedar atravesado por la pérdida de poder adquisitivo.

La obra más vista de la temporada fue Charlie y la fábrica de chocolate, protagonizada por Agustín “Rada” Aristarán en el Teatro Gran Rex. El espectáculo superó los 130.000 espectadores durante su temporada y se consolidó como el gran tanque de las vacaciones. Aun así, quedó por debajo del fenómeno que había generado La sirenita en 2025, que en condiciones similares había vendido más de 197.000 entradas.
La cantidad de funciones anuales también sufrió una disminución. En el acumulado anual hubo un 7% menos de funciones que el año pasado, mientras que en julio la baja fue del 14%. Al mismo tiempo, el promedio de asistentes por función subió un 9% y llegó a 308 espectadores.
También se divisa una fuerte concentración desigual. En el año diez espectáculos concentraron el 51% de la recaudación total. Mientras los grandes musicales, las figuras televisivas y las producciones familiares masivas todavía logran atraer espectadores, las obras medianas o más pequeñas quedan más expuestas a la caída del consumo.
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