El spray del fútbol que todos vimos y la historia detrás de su desaparición
Todos crecimos viendo en los partidos de fútbol como el árbitro utilizaba un spray blanco para controlar la distancia en los tiros libres, pero poco a poco este fue desapareciendo. Detrás de esta desaparición hay una historia que involucra juicios y deslealtad de la FIFA.

Durante años, una de las discusiones más repetidas en el fútbol aparecía cada vez que se cobraba un tiro libre, la barrera se adelantaba, el árbitro debía retroceder a los jugadores una y otra vez y el juego se demoraba. En medio de ese caos, apareció el spray blanco del árbitro, una solución simple e ingeniosa que ayudó a poner orden.
El spray era la solución perfecta, ya que permitía marcar sobre el césped la distancia reglamentaria que los jugadores debían respetar, sin dañarlo y permanecía visible durante unos segundos. Así el árbitro podía trazar una línea clara tanto para la ubicación del balón como para la barrera.
Este aerosol fue inventado y patentado por dos sudamericanos, Pablo Silva y Jaina Alamein, ambos decidieron ofrecer el producto a la FIFA a cambio del reconocimiento como creadores oficiales y de los derechos comerciales correspondientes, demostrando así que querían contribuir al fútbol.

La FIFA aceptó incorporar el spray al fútbol profesional y el sistema comenzó a utilizarse en torneos internacionales, alcanzando su mayor visibilidad durante el Mundial de Brasil 2014. Así fue como la federación rompió su palabra y se adueñó de un producto el cual no inventaron ellos, debido a que nunca le dieron los derechos comerciales ni el reconocimiento que habían acordado.
Ante esa situación, Silva y Alamein llevaron el caso a la justicia. Tras varios años de juicio, finalmente el tribunal determinó que la FIFA había violado los derechos de patente de los creadores del aerosol. El fallo obligó a la federación a pagar millones de dólares en concepto de daños y perjuicios.
Sin embargo antes de llegar al juicio, la FIFA quiso comprar la patente del spray ofreciéndoles un pago único de $500.000 dólares, obteniendo el 100% de las ganancias por 5 años. Está oferta no cayó nada bien a los inventores y la relación se terminó de quebrar tras la muerte de Julio Grondona y la exposición del FIFAgate. Pablo Silva declaró: “No nos hablaron más, cortaron la comunicación de un día para el otro. Ni siquiera para poner punto final al acuerdo o cerrar el trato en buenos términos. Fue un destrato total. No sólo desconocieron a los inventores, sino también al producto.”
Con el paso del tiempo el famoso spray blanco fue desapareciendo lentamente de muchas competiciones. Así, aquel invento que logró ordenar los tiros libres caóticos del fútbol quedó envuelto en una historia tan llamativa como silenciosa, la de una idea brillante que cambió el juego, pero cuyo reconocimiento a sus inventores llegó demasiado tarde.
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