El dólar toca mínimos de cinco meses y el Gobierno gana aire: las claves detrás de la calma cambiaria.
El dólar oficial volvió a retroceder y alcanzó su nivel más bajo desde septiembre, en un escenario que le da margen al Gobierno para sostener la estabilidad en los próximos meses. Este lunes, la cotización en el Banco de la Nación Argentina cerró en $1390, mientras que el mayorista se ubicó en $1370,50, casi 17% por debajo del techo de la banda de flotación.

En paralelo, el riesgo país —medido por JPMorgan Chase— se mantiene en 536 puntos básicos, consolidando un clima financiero más relajado que el de fines de 2025.
Más oferta de dólares y boom del carry trade
Según los analistas, la baja del tipo de cambio se explica por una combinación de factores que fortalecieron la oferta de divisas y elevaron la demanda de pesos.
Por un lado, las colocaciones de deuda de empresas y provincias en el exterior sumaron dólares al mercado local. Esas emisiones —a través de ON y préstamos— incrementaron la oferta y presionaron a la baja la cotización.
Por otro, las altas tasas en pesos incentivaron estrategias de carry trade: los inversores venden dólares para posicionarse en instrumentos en moneda local, aprovechando el rendimiento financiero. Esa dinámica redujo la demanda de cobertura cambiaria, algo que también se reflejó en los contratos de dólar futuro, que cayeron en la última semana.
Desde Cohen señalaron que la baja se sostuvo incluso con el Banco Central de la República Argentina comprando reservas, algo que hasta hace unos meses parecía incompatible con un dólar en descenso.
La cosecha gruesa, otro sostén clave
A este escenario se suma un factor estacional: la llegada de la cosecha gruesa. Con mayores liquidaciones del agro en los próximos meses, el ingreso de divisas podría reforzar la estabilidad y evitar saltos bruscos en la cotización.
La combinación de tasas altas, tipo de cambio en retroceso y superávit fiscal aparece hoy como la estrategia oficial para intentar domar una inflación que resiste más de lo esperado.
Las advertencias: actividad en pausa y riesgo de apreciación
Sin embargo, no todo es optimismo. Los especialistas advierten que el costo de sostener tasas elevadas podría sentirse en la actividad económica, que actúa como variable de ajuste.
El economista Gustavo Ber alertó que el exceso de oferta de divisas y la persistencia del carry trade profundizan la acumulación de reservas, pero podrían derivar en una mayor apreciación cambiaria si la inflación local se mantiene por encima de la internacional.
En la misma línea, desde LCG señalaron que la baja del dólar combinada con la aceleración inflacionaria genera una apreciación real del peso. El tipo de cambio real multilateral cayó 5% en lo que va de febrero y acumula un descenso del 12% desde el pico de septiembre de 2025.
La gran incógnita es cuánto tiempo podrá sostenerse este equilibrio. El mercado sigue de cerca el rol del Banco Central y del Tesoro en la administración de la liquidez en pesos, así como la capacidad oficial para renovar vencimientos sin tensionar las tasas.
Por ahora, el Gobierno logra algo clave: un dólar en calma, reservas en recuperación y expectativas más ordenadas. Pero el desafío será evitar que la estabilidad cambiaria de hoy se transforme en un problema de competitividad mañana.
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