De estar “desaparecido” a volver al ruedo: Brian Fernández jugará en el Ascenso uruguayo
Cuando muchos ya lo daban por perdido, Brian Fernández volvió a aparecer en el mapa del fútbol. El delantero argentino, que no juega oficialmente desde junio tras su breve y turbulento paso por Talleres de Remedios de Escalada, fue presentado como nuevo refuerzo de Fénix, club de la Segunda División de Uruguay, donde intentará relanzar —una vez más— su carrera profesional.

Hacía rato que los futboleros le habían perdido el rastro. Su última experiencia fue en Talleres RE, donde apenas disputó cuatro partidos y marcó un gol, en un ciclo que terminó envuelto en lesiones, ausencias a los entrenamientos y versiones cruzadas. Ahora, a los 34 años, Fernández cruza el charco con la ilusión de escribir un nuevo capítulo, esta vez en el Ascenso charrúa.
Fénix decidió presentarlo con bombos y platillos —y cumbia—. “A los cracks se los presenta con Los Nota Lokos de fondo”, escribió el club en redes sociales, acompañando el anuncio con un video cargado de goles y gambetas, recordando ese talento que nunca estuvo en discusión, pero que tantas veces quedó eclipsado por los problemas fuera de la cancha.
La carrera de Brian Fernández es una verdadera montaña rusa. Hermano de Leandro, Uvita, Juan Cruz y Tomás —todos futbolistas—, supo ilusionar a todos con su explosión en Defensa y Justicia, donde mostró potencia, desequilibrio y olfato goleador. Ese nivel lo llevó a Racing, pero su etapa en Avellaneda terminó abruptamente tras dar positivo en un control antidoping, lo que derivó en una suspensión de un año y medio y marcó un antes y un después.

Desde entonces, su recorrido fue tan extenso como irregular. Pasó por clubes que intentaron contenerlo y recuperar su mejor versión, con etapas brillantes y otras para el olvido. Jugó en Sarmiento, Metz de Francia, Unión La Calera —donde tuvo un semestre demoledor con 11 goles y cuatro asistencias en 12 partidos—, Necaxa, Portland Timbers, Ferro, Deportivo Madryn, Colón, Morelia y Almirante Brown, donde incluso su técnico, Daniel Bazán Vera, llegó a alojarlo en su propia casa para acompañarlo de cerca.
Su último paso por Talleres de Remedios de Escalada terminó rodeado de polémica, cuando desde el club informaron que el jugador estaba “desaparecido”, versión que Fernández desmintió públicamente. “No estoy desaparecido. Estoy bien y con mi familia”, escribió en sus redes, y aclaró que su alejamiento no tenía relación con las adicciones que lo persiguieron durante años, sino con un conflicto interno tras “un encuentro con el jefe de la barra del club”.

Ahora, el calendario 2026 lo encuentra en Barrio Capurro, con la camiseta de Fénix y un desafío tan tentador como riesgoso. Será evaluado física y futbolísticamente por el cuerpo técnico debido a su largo parate, pero en el club confían en que puede transformarse en un refuerzo de jerarquía para pelear el ascenso.
El talento está. La pregunta, una vez más, es si Brian Fernández podrá sostenerlo en el tiempo. El fútbol le da otra oportunidad. El reloj corre.
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