Chiqui Tapia volvió a negar la crisis arbitral y quedó en el centro de las críticas: “No hay errores de un solo lado”

El presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, reapareció en el Olé Summit 2025 y, lejos de asumir la gravedad del momento, volvió a minimizar el desastre arbitral que atraviesa el fútbol argentino. Mientras hinchas, jugadores y técnicos denuncian fallos escandalosos semana tras semana, el titular de la casa madre eligió despegarse de toda responsabilidad y defender a una estructura que no deja de acumular papelones.

Diseno-sin-titulo-96-1024x576 Chiqui Tapia volvió a negar la crisis arbitral y quedó en el centro de las críticas: “No hay errores de un solo lado”

Tapia sostuvo que “no hay errores de un solo lado” y que “el arbitraje argentino no es tan malo”, una frase que cayó como una provocación en un contexto en el que las suspicacias son parte cotidiana del fútbol local. Aseguró además que “cuando un equipo pierde también es porque el otro supera”, intentando trasladar el problema a quienes se sienten perjudicados.

En un intento por reforzar su postura, mencionó el caso de Riestra, que llevó 27 partidos invicto como local: “No creo que haya sido favorecido 25 veces”, afirmó, ignorando los múltiples cuestionamientos sobre fallos que beneficiaron al equipo en ese período. A pesar de reconocer que “los árbitros se equivocan”, Tapia insistió en que la llegada de Fernando Rapallini a la estructura arbitral alcanzaría para encarrilar un sistema desgastado, opaco y cada vez menos confiable.

Diseno-sin-titulo-97-1024x576 Chiqui Tapia volvió a negar la crisis arbitral y quedó en el centro de las críticas: “No hay errores de un solo lado”
Tapia y Di María. Uno de los jugadores que más penales a favor tuvo en el torneo.

Mientras Tapia habla de “sugestiones”, el fútbol argentino se hunde en escándalos que retratan el caos real. El fin de semana pasado, la semifinal de la Primera Nacional entre Deportivo Madryn y Morón terminó en un bochorno total: incidentes entre jugadores, policías arrojando gas pimienta y un espectáculo dantesco que recorrió el país. El enojo derivó en vandalización de murales de la Selección, un símbolo que ni siquiera la gestión Tapia —que vive de ese legado— pudo proteger.

A esto se sumó la polémica en el duelo entre Barracas Central y Huracán por la última fecha del Clausura. El Globo ganaba en el estadio que lleva el nombre del propio Tapia, hasta que dos penales cobrados mediante VAR por el árbitro Andrés Gariano dieron vuelta la historia: uno atajado, otro convertido, resultado final 1-1 y Huracán fuera de los Playoffs. Para colmo, el juez terminó el partido amenazando al DT Frank Kudelka: “Vamos a hablar y te voy a romper todo”.

Mientras tanto, Tapia pide “asumir responsabilidades”. Pero no las propias.

En un fútbol cada vez más desprestigiado, con arbitrajes que suman escándalos y dirigentes que miran para otro lado, la desconfianza ya no es una sensación: es una realidad que se repite domingo tras domingo. Y que, bajo la conducción del Chiqui, parece lejos de mejorar.

Compartir este contenido: