Cáncer de colon: por qué los controles a tiempo y los hábitos saludables pueden salvar vidas

En el marco del Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Colon, especialistas alertan sobre el aumento de casos en personas jóvenes y remarcan la importancia de la detección temprana y la prevención a través de cambios en el estilo de vida.

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Cada 31 de marzo, en el Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Colon, especialistas del Instituto de Oncología Ángel H. Roffo de la UBA refuerzan la necesidad de generar conciencia sobre una enfermedad que puede afectar a cualquier persona, pero que en muchos casos es prevenible y curable si se detecta a tiempo.

De acuerdo a los últimos datos difundidos en 2024 por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), el cáncer de colon es el tercer tipo de cáncer más frecuente en el mundo. En Argentina, ocupa el segundo lugar, solo por detrás del cáncer de mama, con unos 15.800 nuevos casos por año y una incidencia levemente mayor en hombres que en mujeres.

Se trata de un tumor maligno que se desarrolla en el intestino grueso y que, detectado en etapas tempranas, presenta altas probabilidades de curación. Sin embargo, uno de los principales desafíos es que muchas veces no presenta síntomas en sus primeras fases, lo que hace fundamental la realización de controles médicos periódicos.

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“El cáncer de colon está afectando cada vez a personas más jóvenes debido a los malos hábitos. Por eso, hoy se recomienda comenzar con los controles a partir de los 45 años”, explicó el doctor Pablo Sánchez, jefe del Departamento de Cirugía Abdominal y Proctología del Instituto Roffo. Además, en personas con antecedentes familiares directos, los estudios deben iniciarse incluso antes, desde los 40 años, ya que el riesgo puede ser entre una y ocho veces mayor.

La prevención juega un rol clave. Llevar una alimentación saludable rica en frutas, verduras y calcio, reducir el consumo de carnes rojas y alimentos ultraprocesados, evitar el sedentarismo, mantener un peso adecuado y limitar el consumo de alcohol son medidas fundamentales para disminuir el riesgo.

En cuanto a los controles, el principal método de detección es el screening mediante el test de sangre oculta en materia fecal, que permite identificar posibles pólipos o lesiones en etapas iniciales. En caso de un resultado positivo, se realiza una videocolonoscopía para un diagnóstico más preciso.

Los especialistas también advierten sobre síntomas que no deben ser ignorados, como la presencia de sangre en la materia fecal, pérdida de peso sin causa aparente, cambios en el hábito intestinal —como episodios de constipación o diarrea— y un deterioro general del estado de salud, que suele aparecer en estadios más avanzados.

El Instituto de Oncología Ángel H. Roffo, referente nacional en tratamiento oncológico, recibe cada año a más de 110.000 pacientes con diagnóstico de cáncer y continúa impulsando campañas de concientización para promover la detección temprana y reducir el impacto de esta enfermedad en la población.

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