A 20 años de la desaparición de Jorge Julio López, su hijo hizo un fuerte pedido: “No permitamos que desaparezca por tercera vez”
Rubén López volvió a reclamar respuestas sobre lo ocurrido con su padre y cuestionó las fallas que, según sostiene, tuvo la investigación desde las primeras horas. Dos décadas después, la familia continúa sin saber qué pasó con el testigo clave del juicio contra Miguel Etchecolatz.

Este 18 de septiembre se cumplen 20 años de la segunda desaparición de Jorge Julio López, testigo clave en el juicio contra el represor Miguel Etchecolatz. A dos décadas de aquel episodio, su hijo Rubén López volvió a reclamar respuestas y pidió que la historia de su padre permanezca presente en la memoria colectiva.
López desapareció el 18 de septiembre de 2006, cuando tenía 76 años. Meses antes había declarado como víctima y testigo en el proceso judicial contra Etchecolatz, quien fue condenado al día siguiente a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad. Desde entonces, nunca volvió a conocerse su paradero.
Veinte años después, Rubén resumió el reclamo de la familia con una frase que busca evitar que el caso caiga en el olvido: “No permitamos que desaparezca por tercera vez”.
El reclamo del hijo de Jorge Julio López a 20 años de su desaparición
En diálogo con TN, Rubén sostuvo que todavía existen numerosos interrogantes sin resolver y recordó que la familia nunca tuvo una hipótesis suficientemente sólida que les permitiera creer que estaban cerca de conocer qué había ocurrido.
A lo largo de las últimas dos décadas, la Justicia investigó numerosas pistas y testimonios sobre posibles lugares donde podía encontrarse López. Sin embargo, ninguna de esas líneas permitió determinar su destino.
Actualmente, según explicó su hijo, una parte de la investigación está centrada en revisar el enorme volumen de comunicaciones telefónicas registradas durante el 18 de septiembre de 2006.
Rubén aseguró que los investigadores trabajan sobre aproximadamente 10 millones de llamadas, con el objetivo de descartar información falsa y detectar elementos que puedan haber quedado inadvertidos en etapas anteriores de la causa.

Las primeras 48 horas y las críticas de la familia a la investigación
Uno de los principales cuestionamientos de Rubén está relacionado con la actuación durante las primeras horas posteriores a la desaparición.
Según relató, inicialmente la familia creyó que Jorge Julio López podía haber sufrido un problema de salud o haberse desorientado debido a la tensión que atravesaba por el juicio contra Etchecolatz.
Rubén señaló que, a su entender, las fuerzas de seguridad se concentraron demasiado tiempo en esa posibilidad y no evaluaron de inmediato otras hipótesis relacionadas con el contexto judicial en el que se encontraba su padre.
La familia considera que ese comienzo pudo significar la pérdida de horas fundamentales para reconstruir qué ocurrió.
El hijo de López recordó además que, cuando uno de sus hermanos intentó denunciar la desaparición, todavía existía la práctica de exigir una espera de 48 horas. Fue en la Comisaría 3ª de Los Hornos donde un policía advirtió la gravedad de la situación y comenzaron las primeras actuaciones.
Las pistas que nunca permitieron encontrar a Jorge Julio López
Durante estos 20 años aparecieron numerosas versiones sobre el posible destino del albañil.
Una de las búsquedas que más expectativas generó estuvo vinculada con una versión que indicaba que López podía haber sido enterrado cerca de las vías del Tren Roca, en la zona del Parque Pereyra Iraola.
Sin embargo, esa hipótesis tampoco permitió avanzar en la causa.
Rubén explicó que, con el paso del tiempo, la familia comenzó a tomar con mayor cautela cada nueva pista para evitar generar expectativas ante datos que finalmente podían resultar falsos.
También sostuvo que considera necesario continuar investigando el entorno de Miguel Etchecolatz. Una de las situaciones que recordó ocurrió en 2014, cuando el represor fue fotografiado durante otro juicio con un papel en el que aparecía escrito el nombre de Jorge Julio López junto con la palabra “secuestrar”. La Justicia investigó distintas hipótesis vinculadas con el entorno de Etchecolatz, aunque hasta hoy no se determinó judicialmente qué ocurrió con López.

Una familia que todavía espera respuestas
Rubén también habló sobre el impacto que produjo la desaparición en la vida cotidiana de su familia.
Explicó que nunca pudieron atravesar un duelo convencional porque no existe una certeza sobre qué ocurrió con su padre. Por ese motivo, mantienen vigente el pedido de aparición y continúan reclamando que cualquier persona que posea información la aporte a la Justicia.
La desaparición de López tuvo además consecuencias sobre los mecanismos de protección de testigos. En 2007, el Estado nacional creó mediante el Decreto 606 el Programa Verdad y Justicia, destinado, entre otros objetivos, a fortalecer la protección de víctimas, testigos, querellantes y funcionarios vinculados con los procesos por delitos de lesa humanidad.
A 20 años de aquel 18 de septiembre de 2006, el expediente continúa abierto y la familia mantiene las mismas preguntas fundamentales: qué ocurrió, quiénes estuvieron involucrados y por qué nunca pudo determinarse el destino de Jorge Julio López.
Para Rubén, mantener el caso presente también forma parte de la búsqueda. Por eso, el mensaje que decidió renovar en este aniversario fue contundente: “Si sale de los medios, de las manifestaciones, de los reclamos, vuelve a desaparecer. No lo permitamos”.
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