Resistencia a los antibióticos: una amenaza creciente que ya pone en riesgo la salud global
En el marco de la Semana Mundial de la Concientización sobre la Resistencia a los Antimicrobianos, especialistas de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA alertaron sobre el avance sostenido de un fenómeno que, según estimaciones avaladas por la OMS, podría provocar más muertes que el cáncer para 2050.

La resistencia antimicrobiana compromete tratamientos que durante décadas resultaron simples, prolonga internaciones y reduce las posibilidades de recuperación. De no aplicarse medidas urgentes y coordinadas, se proyectan hasta 10 millones de muertes anuales en los próximos 25 años.
“No es un fenómeno aislado”: qué está impulsando la resistencia
“Lo que hoy enfrentamos no es un fenómeno aislado, sino el resultado de décadas de uso intensivo de antibióticos y de una evolución bacteriana que no da tregua”, explicó Pablo Power, investigador del CONICET y miembro del Laboratorio de Resistencia Bacteriana de la FFyB.
El especialista advirtió que, pese a la relevancia del problema, el desarrollo de nuevos antibióticos se frenó en las últimas décadas. “La rápida aparición de mecanismos de resistencia generó un escenario en el que muchas compañías farmacéuticas dejaron de considerar el estudio de nuevos antimicrobianos como una alternativa viable y rentable”, señaló.

Medicina, agricultura y ambiente: un problema que atraviesa todo el sistema
El uso de antibióticos no solo ocurre en medicina humana: también abarca la agricultura, la ganadería y la industria alimentaria, sectores que representan entre el 65% y el 72% del consumo mundial. Esa presión selectiva permite que solo sobrevivan y se multipliquen bacterias resistentes, que luego pueden transmitir sus genes a otros microorganismos.
En el ambiente, los residuos con antibióticos también aceleran el problema. “Se ha descrito la diseminación de genes de resistencia de formas realmente impensadas; por ejemplo, en aves migratorias”, explicó José Di Conza, profesor adjunto de Microbiología de la FFyB. Además, advirtió que el uso de pesticidas y herbicidas contribuye a la selección de bacterias resistentes.
Un problema global que llega hasta los lugares más remotos
La resistencia antimicrobiana ya se detecta incluso en lugares aislados del planeta. Florencia Brunetti, investigadora de la FFyB que estudió cepas ambientales en la Antártida, fue contundente: “Cuanto más se profundiza el estudio en áreas remotas, más claro resulta que el problema es difícil de contener. Es crucial asumir la visión interdisciplinaria que propone el enfoque de Una Salud”.
El concepto One Health (Una Salud) integra salud humana, animal y ambiental, y para los expertos resulta fundamental para enfrentar una amenaza que trasciende fronteras y sistemas sanitarios.
Un desafío urgente y colectivo
Los especialistas coinciden en que la resistencia antimicrobiana ya forma parte del presente. Comprender su origen, su capacidad de adaptarse y su impacto en cadena es clave para diseñar estrategias efectivas. El uso responsable de antibióticos, evitar la automedicación y fortalecer la investigación son pilares fundamentales.
Solo un enfoque global, coordinado y respaldado por evidencia científica permitirá proteger herramientas médicas vitales y garantizar la salud de las generaciones futuras.
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