Portazo en la cara: Wall Street le baja el pulgar a Argentina por el Riesgo Mileista
Mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, asegura que no hace falta volver a los mercados internacionales porque existen “opciones más baratas”, desde el propio corazón financiero global llega un mensaje bastante menos optimista.
Por Fiamma Flecha.

Mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, intenta instalar el relato de que no hace falta regresar a los mercados internacionales porque existen “opciones más baratas”, desde el riñón del poder financiero global llega un diagnóstico crudo: la Argentina sigue siendo vista como un factor de riesgo. El Gobierno busca disfrazar de soberanía lo que en realidad es falta de confianza, pero las declaraciones de un directivo de Wells Fargo advierten que el país ni siquiera tiene garantizado el acceso al crédito externo en condiciones que no sean leoninas. Según el banco estadounidense, nuestra economía continúa entre las emergentes más vulnerables ante los vaivenes globales, en un escenario de tasas altas y una aversión al riesgo que castiga a los modelos sin bases sólidas.
Brendan McKenna, director ejecutivo y estratega de mercados emergentes en Wells Fargo, dejó entrever que el Gobierno dejó pasar el «veranito» posterior a las legislativas de octubre, cuando el riesgo país dio un respiro. «Cuando tenés esa oportunidad de acceder a los mercados de capitales, probablemente deberías tomarla», afirmó en una entrevista con Bloomberg Línea, cuestionando la lectura política del equipo económico.
La mirada desde el Norte es implacable: no se trata de una elección virtuosa del Gobierno, sino de que el mercado aún no convalida el experimento libertario. El propio Caputo, durante un seminario del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), tuvo que admitir la debilidad: “no tenemos pensado ir al mercado” porque hoy buscan financiamiento “más barato” para cubrir vencimientos que rondan los 9.000 millones de dólares.
El riesgo país supera los 630 puntos y expone la fragilidad del frente financieroLas palabras de Caputo, lejos de ser una muestra de fortaleza, desnudan la imposibilidad de la Argentina para retornar a los mercados voluntarios sin rifar el futuro nacional con tasas impagables. En criollo: la “decisión” de no volver a Wall Street no es una estrategia de desendeudamiento, sino la consecuencia de un portazo en la cara.
A pesar del ajuste feroz que el Gobierno exhibe como trofeo, los grandes jugadores de las finanzas ven una economía con pies de barro: reservas escuálidas, dependencia extrema del financiamiento externo y una exposición total a cualquier estornudo del clima global. Incluso aquellos sectores que celebraron el inicio del ciclo de Milei empiezan a mostrar desconfianza, reflejada en un riesgo país que se resiste a bajar.

Como venimos sosteniendo, el modelo actual se asienta sobre el ingreso de capitales especulativos de corto plazo y una paz cambiaria atada con alambre, sostenida por más deuda y tasas que asfixian la producción. Si el viento cambia, todo el esquema queda a la intemperie. Wells Fargo subraya que la Argentina perdió su ventana de oportunidad, reforzando la sensación de que el timing oficial falló a la hora de construir una credibilidad real.
El crédito para el país sigue siendo caro y condicionado, y la memoria del mercado no ayuda. Durante la etapa macrista, con el propio Caputo como arquitecto del endeudamiento, se generó una hipoteca que todavía condiciona el presente y el futuro de los argentinos.
Las advertencias de Wells Fargo también apuntan a los nubarrones geopolíticos. Un shock externo —como la escalada en Medio Oriente— impactaría de lleno en las economías con fundamentos debilitados como la nuestra, empujándonos a nuevas crisis de deuda o de balanza de pagos.
Desde el ataque a Irán el pasado 28 de febrero, el riesgo país argentino saltó por encima de los 600 puntos básicos, duplicando el promedio de la región. En enero, esa prima había tocado los 479 puntos, el nivel más bajo desde la gestión de Macri (2015-2019), pero la ilusión duró poco. Un petróleo al alza podría disparar la inflación interna y dejar al Banco Central sin margen de maniobra, complicando cualquier intento de estabilización macroeconómica.
En el evento del IAEF, Caputo insistió en su libreto: «el objetivo de Federico (Furiase, secretario de Finanzas) es refinanciarse lo más barato posible». «La realidad es que no hay ningún capricho contra Wall Street. Es un tema de costos. Si uno se puede refinanciar a una tasa más baja, no vamos a emitir deuda en el mercado. Y tenemos opciones más baratas», sentenció ante una audiencia de financistas que, por ahora, prefieren mirar desde afuera.
Por Fiamma Flecha.
Compartir este contenido:




Publicar comentario