Parálisis en el Congreso de la Nación debido a los escándalos del Gobierno
La «revolución» de reformas mensuales que prometió Milei quedó naufragando en el mar de sus propias internas. El oficialismo intenta blindar el recinto para evitar que el caso Adorni y el escándalo $Libra sigan exponiendo el desmanejo de la cosa pública.
Por Fiamma Flecha.

Los chats de Mauricio Novelli —que salpican directamente a la figura presidencial— sumados a las obscenas revelaciones sobre el nivel de vida de Manuel Adorni, han puesto un freno de mano a la agenda del Ejecutivo. Aquella rimbombante promesa lanzada el 1 de marzo, donde Javier Milei aseguraba un paquete de reformas por mes para profundizar el ajuste, se ha desmoronado frente a la cruda realidad de una gestión que prefiere el silencio antes que dar explicaciones al Pueblo.
A pesar de que la semana pasada, en un intento de mostrar iniciativa, la mesa política anunció una «hoja de ruta» que incluía reformas al Código Penal y modificaciones en las leyes de expropiaciones, tierras, fuegos y regularización dominial, la realidad en los pasillos del Congreso es otra. Las autoridades legislativas y los propios funcionarios del Ejecutivo admiten, por lo bajo, que no ha ingresado ni un solo proyecto ni existen plazos ciertos para su tratamiento.
El blindaje de la Casa Rosada
En la Cámara de Diputados, la estrategia de Martín Menem es clara: estirar los tiempos de las audiencias por la Ley de Glaciares para evitar que el recinto se abra. El oficialismo busca aprovechar el calendario de feriados por el Día de la Memoria y Semana Santa para pasar desapercibido, temerosos de que el Congreso se convierta en una caja de resonancia donde la oposición denuncie el escándalo de $Libra y el uso discrecional de vuelos privados, tal como ya ocurrió en el Senado.
«Las charlas comenzaron, pero el último mes se complicó todo», confiesan desde la mesa política, reconociendo que el barro de los escándalos propios les impide avanzar con su agenda de entrega y desregulación.

El termómetro de las provincias
Mientras el ministro del Interior, Diego Santilli, prepara un nuevo «tour» por el interior para intentar recomponer lazos con gobernadores que regresaron de la Argentina Week en Nueva York con más dudas que certezas, el humor social empieza a jugar su partido. Los mandatarios provinciales, aunque tentados por promesas de inversiones extranjeras, saben que el acompañamiento legislativo tiene un límite: la paciencia de la gente.
Un ajuste que no pasa el filtro de la Justicia Social
La parálisis también responde al rechazo que generan las propuestas oficiales en el tejido social. Las comunidades universitarias y los sectores que defienden los derechos de las personas con discapacidad ya han manifestado su absoluto rechazo a las leyes de financiamiento que propone el Gobierno.A su vez, la intención de reformar el Código Penal para ir contra el aborto legal amenaza con incendiar las calles, en un debate que divide incluso la intimidad de Olivos.
Finalmente, en el Senado, la militancia peronista ya prepara el terreno para la próxima visita del Jefe de Gabinete. No será un informe de gestión más; los representantes del Pueblo exigen que Adorni dé la cara y explique sus bienes no declarados y el estado real de una administración que, mientras predica austeridad para los trabajadores, parece disfrutar de privilegios que el resto de los argentinos ya no puede sostener.
Por Fiamma Flecha.
Compartir este contenido:




Publicar comentario