ME GUSTA, TE SIGO, TE VOTO: EL TERMÓMETRO DIGITAL DE LA CAMPAÑA PORTEÑA
Analizamos las estrategias digitales de cada figura: menciones, alcance, publicaciones destacadas y crecimiento de seguidores entre el 15 de abril y el 15 de mayo, para entender cómo llegaron a la recta final de las elecciones legislativas del 18 de mayo de 2025.

Durante un mes, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue escenario de una campaña donde los candidatos no solo se disputaron las calles y los medios, sino también el territorio intangible pero influyente de las redes sociales.
Los resultados ya son oficiales: Manuel Adorni se consagró como el más votado con el 30% de los votos, seguido por Leandro Santoro con el 27,4%, y Silvia Lospennato, que obtuvo un 15,8%. En cuarto lugar, quedó Horacio Rodríguez Larreta con 8%, y más abajo se ubicaron Ramiro Marra (2,62%), Lula Levy (2,3%), Alejandro Kim (2%) y Ricardo Caruso Lombardi (1,6%), entre otros. La participación fue masiva: más de 3 millones de ciudadanos estaban habilitados para votar en 8.825 mesas distribuidas en 1.125 establecimientos de la Ciudad.
Pero el resultado final no fue ajeno a lo que se cocinaba en los timelines y los reels. Las redes anticiparon climas, instalaron temas y moldearon la percepción pública. Adorni, con 682 mil menciones y un alcance estimado de 9 millones, dominó la conversación digital y encabezó todas las métricas. Su publicación destacada sobre un anuncio económico generó 2,7 millones de impresiones y 68 mil interacciones. Su campaña se basó en su rol como vocero presidencial y el fuerte respaldo de Karina Milei.
En contraposición, Ramiro Marra —quien se presentó por fuera de La Libertad Avanza tras su distanciamiento del oficialismo libertario— apostó a un perfil híbrido, mezclando videos políticos con humor ácido y contenido viral. Pese a registrar un aceptable alcance de 8 millones, su caudal de votos fue bajo. Las redes lo mostraban activo, pero no alcanzó los niveles de engagement de Adorni, ni en crecimiento de seguidores (+0,77%) ni en sentimiento positivo.
A pesar de que su figura no sobresalía en el volumen total de menciones, Leandro Santoro tuvo una estrategia sólida y orgánica. Con 237 mil menciones y 29 mil interacciones, alcanzó también los 9 millones de usuarios. En redes, habló de infraestructura y criticó la gestión PRO, sumando una valoración mayoritariamente positiva (53% positivo, 12% neutral). Con estos números, logró empatar en alcance digital con Adorni y luego acercarse en las urnas, quedando a solo 2,6 puntos de distancia.

La gran revelación fue Lucille “Lula” Levy, quien aumentó su base de seguidores en un impresionante 88,7%, el crecimiento más alto entre todos los candidatos. Se mostró en facultades, villas y espacios públicos con un mensaje que interpeló directamente a las juventudes urbanas. Su estilo fresco, directo y sin estructuras pesadas le permitió destacarse no solo por sus contenidos, sino también por el sentiment más positivo de toda la campaña: 74%. Con 826 mil impresiones y 19,2 mil interacciones, su campaña fue, sin dudas, un fenómeno digital. Aunque cosechó 2,3% de los votos, logró una visibilidad notable para una debutante absoluta.
Por su parte, Horacio Rodríguez Larreta mantuvo su estilo clásico: recorrió calles, visitó vecinos y apeló a su pasado como jefe de Gobierno. Su publicación sobre la basura urbana generó 23 mil interacciones, pero eso no le alcanzó para mantenerse competitivo: sus redes fueron correctas pero previsibles, y obtuvo solo el 8% de los votos.
Silvia Lospennato, con una estrategia centrada en transparencia y el proyecto Ficha Limpia, fue una de las candidatas con mejor imagen digital: 60% de sentimiento positivo, 483 mil menciones y una curva de crecimiento sólida en seguidores (+5,89%). Esto se reflejó en las urnas con un contundente 15,8%, que la colocó como tercera fuerza.
En el otro extremo, Alejandro Kim se inclinó por la comedia y los contenidos virales, como su participación en un festival de K-pop. Aunque sus números en redes fueron modestos (solo 4,7k interacciones), logró generar ruido y molestar al peronismo en los márgenes, sumando un 2% de los votos. Si se suman sus votos a los de Santoro, superan incluso a Adorni, algo que puede marcar un frente opositor más amplio.
Por último, candidatos como Ricardo Caruso Lombardi y Vanina Biasi usaron sus redes para agitar críticas al oficialismo y marcar agenda desde los márgenes. Biasi tuvo un sentiment positivo del 58%, y Caruso, del 57%, aunque su presencia en las redes no logró trasladarse a votos.
Un dato no menor, el sentiment general fue mayoritariamente positivo para casi todos los candidatos, en parte gracias al trabajo de sus comunidades digitales, que sostuvieron una conversación activa y de apoyo. Solo algunos perfiles, como Marra o Yamil Santoro (quien obtuvo apenas 0,6% de los votos), enfrentaron altos niveles de rechazo o indiferencia.
¿Y Lula perdió? Técnicamente, no entró. Pero la campaña de Lucille Levy dejó una huella que no se borra con el resultado electoral. Con el sentiment más positivo, un crecimiento explosivo de seguidores y una agenda que puso en foco a los estudiantes, los jóvenes y los sectores menos representados, Lula no salió elegida, pero sí visibilizada. Su narrativa se instaló y, como ella misma dijo, esto no termina acá: “Es el inicio de una nueva generación”.
Autor, Tomas Roth.
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