Los desafíos de la emancipación: por qué millones de jóvenes argentinos no pueden dejar el hogar familiar
Un estudio detalla la profunda brecha entre las remuneraciones actuales y el presupuesto mínimo para costear vivienda, comida y salud. Sectores estadísticos indican que el 38,3% de los ciudadanos de entre 25 y 35 años permanece con sus progenitores ante la precariedad de los empleos y haberes insuficientes.
Por Fiamma Flecha.

Lograr la autonomía habitacional en Argentina se ha transformado en una complicación financiera extrema, donde la distancia entre los salarios de la juventud y el costo de las necesidades básicas se agranda sin pausa. De acuerdo con un relevamiento de la consultora Focus Market, el monto indispensable para que un adulto joven se independice cubriendo solo requerimientos vitales alcanza los $2.085.853 por mes. Este total, que excluye cualquier posibilidad de ahorro o salidas recreativas, justifica el estancamiento de los proyectos personales de las nuevas camadas.
El examen de los gastos cotidianos demuestra que el rubro inmobiliario es el que más golpea al bolsillo. El arrendamiento de un departamento de un ambiente ronda los $550.000, cifra a la que se adicionan $212.000 de expensas y unos $104.205 en concepto de servicios de red (electricidad, gas y agua). Asimismo, los requisitos para ingresar a un alquiler imponen un peso extra: al distribuir el costo del depósito de garantía en las cuotas mensuales, el gasto sube otros $45.833.
En cuanto a la manutención diaria, la cesta de alimentos y productos de higiene personal para un solo individuo requiere $466.299 cada treinta días. A esto se le deben sumar coberturas sanitarias ineludibles, como una medicina prepaga de nivel inicial por $238.377 y un gasto en farmacia de 12.358 pesos.
La movilidad también es un factor de peso, con una inversión en transporte calculada en $143.123, sumada a la conectividad —clave para el teletrabajo o el estudio— que agrega $113.658 entre banda ancha, abono móvil y televisión por cable. El bienestar físico, a través de la membresía de un centro de entrenamiento, completa este esquema básico con un costo de 40.000 pesos.

Damián Di Pace, referente de Focus Market, señaló que la autonomía para la juventud local es hoy una quimera. “Los ingresos no han logrado seguir el ritmo de la inflación en servicios, alquileres y alimentos, lo que genera una barrera estructural. Estamos viendo una generación que, a pesar de tener empleo, se encuentra en una situación de vulnerabilidad financiera para afrontar un hogar propio”, explicó el analista.
El reporte enfatiza que los valores descritos cubren apenas lo “mínimo y obligatorio”. Los $2.085.853 no incluyen los denominados consumos de esparcimiento o accesorios que, de añadirse, elevarían el presupuesto a 3.453.626 de pesos. En cualquier caso, el acceso a la independencia real demanda ingresos que muy pocos trabajadores jóvenes perciben hoy, en un mercado con alta precariedad laboral y sueldos de ingreso que suelen estar por debajo de la línea de pobreza.
Incluso, datos oficiales del Ministerio de Capital Humano muestran que el salario neto promedio del sector privado registrado fue de $1.600.263 el último diciembre, quedando casi $500 mil por debajo de lo que estipula la consultora para vivir solo. Considerando únicamente el alquiler, las expensas y los servicios, se destinan cerca de $912.000 al mes, sin computar nutrición ni medicina.
De esta manera, para quien recibe una remuneración promedio, la idea de gastar casi un millón de pesos solo en el techo resulta inviable. Este ahogo económico obliga a demorar pasos clave de la adultez, como la creación de una residencia autónoma, trasladando la edad de salida de la casa paterna hacia los 30 años o más.

Este panorama financiero tiene su impacto en los registros de hogares. Según informes de Tejido Urbano, el 38,3% de los adultos de entre 25 y 35 años aún convive con sus padres. Esta situación, que alcanza a unos 1,8 millones de habitantes, se recrudece por la fragilidad del empleo: la desocupación en este grupo de «no emancipados» es del 10,1%, duplicando a quienes ya se han mudado.
Bajo estas condiciones, ahorrar se vuelve una utopía. Al observar que el sustento mensual supera los dos millones de pesos solo para lo esencial, la chance de que la juventud genere un remanente para planear la compra de una propiedad o cubrir imprevistos queda anulada, consolidando el fenómeno del hogar multigeneracional como una salida forzosa ante el contexto económico actual.
Por Fiamma Flecha.
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