La UBA impulsa el bienestar animal: el Hospital Escuela ofrece acupuntura para mejorar la salud de perros y gatos
El Servicio de Acupuntura y Terapias Complementarias de la Facultad de Ciencias Veterinarias trabaja desde hace 25 años en el tratamiento del dolor crónico, patologías neurológicas y recuperaciones postquirúrgicas, reduciendo incluso el uso de analgésicos.

El Hospital Escuela de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA reafirma su compromiso con el bienestar animal al ofrecer un servicio especializado de acupuntura, moxibustión y terapias complementarias destinado a mejorar la calidad de vida de perros y gatos. Desde el año 2000, este espacio pionero en el país atiende a pacientes con diversas patologías, demostrando que la medicina integrativa puede transformar vidas—y aliviar sufrimientos—cuando se aplica con rigor y sensibilidad.
El servicio atiende animales con cuadros neurológicos, problemas nefrourológicos, traumatológicos, afecciones respiratorias crónicas, incontinencias urinarias, dolor crónico y pacientes en recuperación postquirúrgica, especialmente en casos de columna. “Todos los pacientes pueden recibir el tratamiento, que es individual y específico para su condición y patología”, señala la Dra. Mónica Chamatropulos, jefa del Servicio de Acupuntura, Moxibustión y Terapias Complementarias del Hospital Escuela.
La especialista destaca que estas terapias no reemplazan a la medicina tradicional, sino que la complementan: “Sumamos al tratamiento farmacológico indicado por el clínico nuestra medicina, lo que en muchas situaciones nos permite disminuir la cantidad de fármacos analgésicos de ese paciente, con los beneficios que esto genera”.

La acupuntura, basada en la Medicina Tradicional China, consiste en la estimulación de puntos específicos del cuerpo mediante agujas que permiten regular funciones orgánicas y modular distintos tipos de dolor agudo y crónico. Los animales liberan endorfinas, alcanzando un estado de relajación profunda. “La acción analgésica empieza entre los 5 y 10 minutos y los resultados pueden verse desde la primera sesión”, explica Chamatropulos.
El equipo también aplica moxibustión —una técnica que utiliza calor generado por la combustión de Artemisa vulgaris— para mejorar el tono muscular y aliviar el dolor. “No es un servicio aislado, sino parte del abanico terapéutico del área, junto con la fitoterapia y la electroacupuntura”, detalla la especialista. Estas herramientas se utilizan en casos de artrosis, patologías dolorosas de columna, paresias, parálisis, trastornos urinarios e incluso para mejorar el cierre del párpado en animales con parálisis facial.
La electroacupuntura, por su parte, emplea microcorrientes eléctricas para estimular o sedar puntos específicos y recuperar funciones nerviosas y orgánicas. “Trabajamos también con protocolos de neuroproloterapia para el manejo del dolor”, agrega Chamatropulos. Según la médica veterinaria, estas terapias pueden alcanzar “un porcentaje de recuperación del 100% en muchos casos, y uno más acotado en enfermedades crónicas”.

Además de su labor asistencial, el Hospital Escuela cumple un rol clave en la formación de profesionales. Este año, su equipo participó en congresos internacionales en Chile, México, Colombia, Brasil, España e Italia, consolidando el liderazgo de la UBA en medicina veterinaria integrativa.
Los servicios se brindan con aranceles accesibles y únicamente con turno previo. La atención es los martes, miércoles y jueves de 13 a 15 horas, para pacientes derivados desde los consultorios del hospital o por veterinarios particulares.
En un contexto donde los animales son parte esencial de nuestras familias, este espacio de la UBA demuestra que el compromiso con su salud va mucho más allá del tratamiento tradicional: es una apuesta por darles una vida más plena, más digna y, sobre todo, sin dolor.
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