La fuerte medida del plantel de Gimnasia antes del clásico contra Estudiantes por las semifinales del Clausura
Los jugadores del Lobo denunciaron hasta cuatro meses de salarios adeudados y decidieron no entrenar a días del duelo decisivo en el Bosque.

El clima previo al clásico platense sumó un capítulo inesperado y preocupante. A solo días de enfrentar a Estudiantes por las semifinales del Clausura, el plantel profesional de Gimnasia y Esgrima La Plata hizo público un contundente comunicado en el que expone la delicada crisis económica que atraviesa desde hace meses y que afecta directamente a sus jugadores y sus familias.
Según detalla el texto difundido por el grupo, a varios futbolistas se les adeudan hasta cuatro meses de sueldo, con casos que datan desde julio. La situación fue confirmada por el arquero y capitán, Nelsón Insfrán, quien advirtió que la falta de pago complica sus obligaciones personales y condiciona el normal desarrollo de la actividad profesional.
Los jugadores remarcaron que hace un mes habían retomado los entrenamientos “priorizando el compromiso con el club y su gente”, luego de que la nueva dirigencia les prometiera cancelar de inmediato parte de la deuda. Sin embargo, denuncian que esa promesa nunca se cumplió y que, pese a sus intentos por resolver el conflicto en privado, no hubo respuestas ni avances concretos por parte de la conducción actual.

Ante este panorama, el plantel decidió adoptar una medida de fuerza: no entrenar este jueves 4 de diciembre, a modo de reclamo y como gesto de unidad frente a la falta total de soluciones.
En el comunicado, los futbolistas subrayan que solo reclaman “lo que por derecho corresponde” y que su intención siempre fue —y sigue siendo— acompañar a Gimnasia para salir adelante. Aun así, remarcan que para lograrlo es imprescindible que la dirigencia cumpla con los compromisos asumidos y actúe con “responsabilidad y seriedad”.
A la espera de respuestas urgentes, el plantel mantiene una postura conjunta, en diálogo permanente y abierto a cualquier instancia que permita destrabar el conflicto. Todo esto, mientras la ciudad late por un clásico que ahora tiene un condimento extra: la crisis económica de uno de sus protagonistas.
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