¿Fin de las redes sociales para menores? Australia elimina más de un millón de cuentas y desata una polémica global
El país será el primero en desconectar masivamente a usuarios menores de 16 años. La medida divide a familias, enfrenta a las grandes tecnológicas y podría marcar el inicio de una nueva era de regulación digital.

Australia dará este miércoles un paso sin precedentes en la historia de internet: eliminar más de un millón de cuentas de redes sociales pertenecientes a menores de 16 años, en cumplimiento de una nueva ley que prohíbe a los jóvenes de esa edad tener perfiles en plataformas digitales. La medida, inédita a nivel mundial, ya generó un fuerte debate interno y es seguida de cerca por Estados Unidos y otros gobiernos.
La normativa obliga a las redes sociales a tomar “medidas razonables” para evitar que los menores creen nuevas cuentas y para borrar las ya existentes. Las plataformas que no cumplan se enfrentan a multas de hasta 32 millones de dólares por infracciones graves, lo que ha encendido la resistencia de las empresas tecnológicas, que ahora cargan con toda la responsabilidad del control de edad.
El gobierno defiende la ley como un escudo frente a los algoritmos adictivos que dominan el ecosistema digital. La ministra de Comunicaciones, Anika Wells, fue contundente: “Con una sola ley podemos evitar que la Generación Alfa sea arrastrada por algoritmos depredadores, verdaderas ‘cocaínas conductuales’”.

El diagnóstico oficial se apoya en cifras alarmantes: el 96% de los chicos de entre 10 y 15 años usa redes, y siete de cada diez estuvo expuesto a contenido violento, misógino o ligado a trastornos alimentarios.
Sin embargo, el país está profundamente dividido. Una parte de los padres celebra la medida como un alivio frente a los riesgos digitales; otra, en cambio, teme por el impacto social y emocional que implicará desconectar a toda una generación. Familias de zonas rurales y adolescentes de colectivos vulnerables advierten que las redes son, en muchos casos, su principal vía de conexión y apoyo.
La tensión ya escaló al terreno judicial: dos jóvenes de 15 años demandaron al gobierno, denunciando que la ley viola sus derechos constitucionales.
Las plataformas tecnológicas y varios especialistas alertan sobre un posible efecto boomerang: que la prohibición empuje a los adolescentes hacia apps paralelas no reguladas, uso de VPN o espacios digitales mucho más inseguros. “Los chicos van a encontrar otra manera de evitarlo”, dijo a NBC Chloe Song, de 14 años, reflejando la incredulidad de un sector juvenil que pide educación digital real en lugar de bloqueos.
Aun así, la medida cuenta con fuerte aval social: el 77% de los australianos la respalda. Incluso algunos adolescentes apoyan la desconexión voluntaria. “No quiero que TikTok o Instagram me consuman horas de mi infancia”, explica Aalia Elachi, de 16 años, quien decidió no tener redes.
Para el gobierno, lo que está ocurriendo es apenas el inicio. Australia, aseguran, será “la primera ficha de dominó” de una ola regulatoria global. Si este experimento funciona, otros países podrían imitarlo, abriendo una nueva etapa en la relación entre menores, tecnología y Estado.
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