El Conurbano resiste al borde del abismo: desindustrialización y emergencia alimentaria bajo el modelo de exclusión

Mientras el Ejecutivo profundiza su alineamiento con el capital transnacional en giras de lujo, la clase trabajadora bonaerense enfrenta un escenario de tierra arrasada: cierre masivo de pymes, despidos y un crecimiento exponencial del hambre.

Por Fiamma Flecha.

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En un contraste violento con la agenda internacional de Javier Milei —quien reparte su tiempo entre los centros del poder financiero en EE. UU. y Europa—, el cinturón urbano de la provincia de Buenos Aires se hunde en una crisis que se agudiza hora tras hora. Tras el relevamiento en Lomas de Zamora y Lanús, el panorama en Merlo, La Matanza, Moreno, Florencio Varela y Morón confirma una tragedia social planificada: el desmantelamiento del aparato productivo y la vulneración de los derechos humanos más básicos.

La Matanza: El ataque al corazón productivo

La política de ajuste no es un error de cálculo, sino un mecanismo de transferencia de ingresos. Según la SRT, desde el inicio del ciclo libertario, la provincia perdió 5.832 empresas. En La Matanza, la caída del consumo popular desplomó la facturación comercial en un 50%, forzando al 62% de las empresas a despedir trabajadores.

Este asedio económico ha empujado a miles de familias a la dependencia estatal: el municipio debió pasar de asistir a 115 mil familias a 225 mil, casi duplicando la entrega de cajas de alimentos. Ante la deserción del Estado Nacional, el intendente Fernando Espinoza remarcó que el esfuerzo municipal intenta sostener una red de contención —incluyendo medicamentos gratuitos para jubilados— frente a un «ajuste cruel» que no recibe un solo peso de coparticipación para estas áreas críticas.

Merlo: La agonía de las PyMEs

En Merlo, la destrucción de la industria nacional toca fondo. El intendente Gustavo Menéndez describió un horizonte de incertidumbre donde empresas históricas, con décadas de arraigo, suplican exenciones de tasas municipales para no bajar la persiana. Firmas que emplean a cientos de trabajadores buscan desesperadamente socios para capitalizarse, víctimas de una estructura de costos dolarizada y un mercado interno pulverizado por la pérdida del poder adquisitivo.

Florencio Varela y Morón: Desempleo y exclusión sanitaria

La situación laboral en Florencio Varela es un reflejo de la precarización sistemática: en 2025, más de 21.000 personas buscaron empleo en un mercado donde las vacantes cayeron un 75% respecto a 2023. El intendente Andrés Watson denunció el incumplimiento de las promesas de dolarización, que terminaron en una realidad donde la demanda alimentaria creció un 82%.

Por su parte, en Morón, el ajuste sobre las prepagas y obras sociales ha provocado una migración masiva hacia el sistema de salud público, generando un «embudo» en los hospitales municipales. Los sectores más golpeados son los jubilados y pensionados, quienes tras el recorte en medicamentos, ven su capacidad de supervivencia reducida al mínimo. Solo en 2025, el distrito registró más de 14.500 pedidos de auxilio social, con la inseguridad alimentaria como eje central del reclamo.

Moreno: La cara más cruda del hambre

El dato más escalofriante surge de Moreno, donde la necesidad de asistencia alimentaria se septuplicó en menos de tres años. De asistir a 2.000 familias en 2023, hoy el municipio debe sostener a 14.800 hogares y 650 comedores comunitarios.

La crisis no solo se siente en el plato de comida, sino en el cuerpo de los más frágiles: las consultas por discapacidad se multiplicaron exponencialmente desde principios de 2025, atendiendo hoy a 120 personas por día que han quedado desamparadas por el recorte de programas nacionales.

Por Fiamma Flecha.

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