Día Mundial del Agua: especialistas de la UBA advierten sobre una crisis global que ya afecta a millones
Una de cada cuatro personas en el mundo no tiene acceso a agua potable segura y la demanda podría crecer un 50% en las próximas décadas

En el marco del Día Mundial del Agua, especialistas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) alertaron sobre la creciente crisis hídrica global y remarcaron la necesidad urgente de cambiar hábitos para preservar uno de los recursos más vitales del planeta.
Según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el agua se ha convertido en uno de los mayores desafíos del siglo XXI. No solo por su importancia para el consumo humano, sino también por su rol clave en la producción agrícola y el equilibrio de los ecosistemas. Actualmente, una de cada cuatro personas en el mundo carece de acceso a agua potable segura, y si no se modifican los patrones actuales de consumo, la demanda global podría aumentar un 50% en las próximas décadas.
A nivel mundial, la agricultura lidera el consumo de agua dulce con un 70%, seguida por el sector industrial (22%) y el uso doméstico (8%). Este escenario genera una presión creciente sobre el recurso, especialmente en regiones donde ya es escaso.

“La escasez y la contaminación del agua ya se observan en distintas partes del mundo, afectando principalmente a las poblaciones más vulnerables. La crisis no se percibe igual en todos lados, pero hay lugares que requieren respuestas urgentes”, explicó la Dra. Martha Bargiela, directora de la Licenciatura en Ciencias Ambientales de la Facultad de Agronomía de la UBA.
El crecimiento demográfico también juega un papel clave en esta problemática. A medida que aumenta la población, crece el consumo y se alteran tanto la cantidad como la calidad del agua disponible. En zonas áridas, donde el recurso es limitado, la competencia entre actividades productivas comienza a generar conflictos cada vez más frecuentes.
Por su parte, el Dr. Alejo Pérez Carrera, decano de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA, puso el foco en el impacto de la contaminación: “Los efluentes mal tratados, ya sean industriales, agropecuarios o domiciliarios, afectan directamente la calidad del agua que se utiliza para abastecer a la población”.
Además, advirtió sobre las consecuencias ambientales: “La degradación del agua puede impactar en la flora y la fauna, provocando fenómenos como la eutrofización o la mortandad de peces y otros organismos que habitan en ecosistemas acuáticos”.

Los principales contaminantes
Entre los agentes que deterioran la calidad del agua se encuentran bacterias, virus, parásitos, fertilizantes, pesticidas, fármacos, nitratos, fosfatos, plásticos y metales pesados, además de desechos fecales y sustancias radiactivas.
Uno de los contaminantes más preocupantes a nivel global es el arsénico, considerado de origen natural. Su presencia en el agua subterránea afecta a vastas regiones del mundo. En Argentina, la llanura chaco-pampeana es una de las zonas más comprometidas.
“Los niveles de arsénico varían mucho y están relacionados con la presencia de cenizas volcánicas y las características del acuífero. En nuestro país, distintos estudios vinculan su distribución con la actividad volcánica de la cordillera de los Andes”, detalló Pérez Carrera.
Otro foco de preocupación son los nitritos y nitratos, compuestos químicos que pueden resultar peligrosos para la salud según su concentración. Estos provienen principalmente de fertilizantes agrícolas, contaminación industrial, filtraciones de materia fecal y la descomposición de materia orgánica.

Los especialistas coinciden en que la crisis del agua ya no es un problema del futuro, sino una realidad presente que exige medidas concretas. Desde el uso responsable en el hogar hasta políticas públicas que regulen la contaminación y promuevan una gestión eficiente, el desafío es global y urgente.
En un contexto donde el acceso al agua segura aún no está garantizado para millones de personas, el Día Mundial del Agua se convierte en una oportunidad clave para tomar conciencia y actuar antes de que sea demasiado tarde.
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