Desde Tucumán, Ale Pueblas cuenta la verdad sobre por qué se inundó la provincia.

Lluvias extraordinarias provocaron el desborde de ríos y barrios bajo el agua, pero vecinos y especialistas advierten que el problema no es solo climático: rutas mal diseñadas, alcantarillas insuficientes y obras que funcionan como “tapones” agravaron el desastre.

3695c429-fc95-4795-99ac-b3698def8a0e-1024x576 Desde Tucumán, Ale Pueblas cuenta la verdad sobre por qué se inundó la provincia.

La provincia de Tucumán atraviesa horas dramáticas tras las lluvias extraordinarias que provocaron inundaciones masivas en distintas localidades. En algunas zonas se registraron más de 170 milímetros en pocas horas, lo que generó el desborde de ríos, evacuaciones y barrios completamente anegados.

Desde el lugar de los hechos, el periodista Ale Pueblas realiza la cobertura mostrando la magnitud del problema y una escena que revela una de las claves de la tragedia: el agua acumulada a ambos lados de las rutas sin poder drenar.

Uno de los puntos más críticos se registra en La Madrid, donde familias enteras debieron refugiarse sobre la ruta mientras el agua avanzaba sobre viviendas y calles. Allí, el nivel del agua creció rápidamente tras las intensas precipitaciones.

Sin embargo, vecinos y especialistas aseguran que el desastre no se explica solo por la lluvia. Según denuncian desde hace años, muchas obras viales en la provincia fueron diseñadas con alcantarillas pequeñas o tubos de cemento que no alcanzan para evacuar el enorme caudal que baja desde los campos y ríos cercanos.

En lugar de puentes amplios o pasos hidráulicos adecuados, varios tramos de rutas funcionan como verdaderos “tapones” que frenan el agua. Cuando el volumen supera la capacidad de drenaje, el agua queda retenida y termina desbordando hacia los barrios cercanos.

La situación fue tan crítica que, en plena emergencia, las autoridades tuvieron que romper un tramo de la Ruta Nacional 157 para permitir que el agua drene y evitar que el pueblo quedara completamente cubierto.

La escena, captada durante la cobertura en el lugar, refleja con claridad el problema estructural: de un lado de la ruta el agua acumulada, del otro barrios enteros inundados.

La pregunta que hoy se repite entre los vecinos es inevitable: si hubo que romper la ruta para que el agua pudiera salir, ¿no significa que el problema ya estaba en cómo se construyeron esas obras?

Mientras tanto, en distintas localidades de Tucumán las familias esperan que el nivel del agua baje para regresar a sus casas. En muchos casos, lo que encontrarán será incertidumbre: muebles arruinados, viviendas dañadas y la necesidad de empezar de nuevo.

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