Crecimiento de la pobreza y alerta por conflictividad social: el lapidario informe de los movimientos populares
Un reciente relevamiento interno de diversas agrupaciones que vaticina un panorama crítico: derrumbe del consumo y mayor exclusión en las provincias del norte. El escenario se agrava por la baja del plan Volver al Trabajo y el estancamiento de la AUH.
Por Fiamma Flecha.

La gestión de Javier Milei profundiza el desmantelamiento del programa Volver al Trabajo, una prestación que otorgaba 78 mil pesos mensuales (cifra inalterada desde el año pasado) a 900 mil ciudadanos de entre 18 y 49 años en condiciones de fragilidad social. Aunque el monto nominal resulta escaso, funcionaba como un amortiguador indispensable en la economía cotidiana y representaba, en las jurisdicciones más postergadas, entre el 4% y el 9% del Producto Bruto local. En Chaco, bajo la administración del radical cercano al oficialismo Leandro Zdero, este beneficio inyectaba anualmente más de 42.100 millones de pesos al circuito comercial, equivalentes a casi el 9% de su actividad. En el Gran Resistencia, donde el Indec registra un 48% de pobreza, el plan operaba como una barrera contra la indigencia.
Un informe confidencial de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) detalla que el dispositivo Volver al Trabajo actuaba como una malla de contención en mercados regionales frágiles, fomentando el consumo de cercanía y mitigando la informalidad. En este sentido, el documento advierte que la cancelación de la asistencia —que concluirá tras el depósito de los haberes en los primeros días de abril— provocará una «retracción aguda de la demanda regional y un incremento drástico de la pobreza en las zonas más sensibles». Las proyecciones de la UTEP por región son las siguientes:
- Norte Grande (Chaco, Formosa, Santiago del Estero): Se estima una caída del consumo de entre el 8% y 10%, con una suba de la pobreza de entre 8 y 15 puntos porcentuales. El índice general de pobreza podría escalar al 50%.
- Litoral y NOA (Jujuy, Salta, Tucumán, Misiones, Corrientes): El consumo descendería entre un 4% y 7%, mientras que la pobreza treparía de 5 a 10 puntos, alcanzando niveles cercanos al 40%.
- Región Pampeana y AMBA (Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba): Se espera un impacto moderado con una baja del consumo del 2% al 4%. El aumento de la pobreza sería de entre 2 y 5 puntos, afectando principalmente a localidades del interior bonaerense y con menor incidencia en CABA y el Conurbano.
- Patagonia (Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego): El efecto macroeconómico sería marginal (caída del consumo del 1% al 2%) y la pobreza solo variaría de uno a tres puntos sobre sus niveles actuales (20%-30%).
El análisis proyecta además una expansión del trabajo informal de subsistencia y anticipa que el sector más golpeado será el de los almacenes y comercios barriales, debido al desplome del poder adquisitivo popular. Según la UTEP, estas condiciones derivarán en un «clima de tensión social en el noroeste y los cordones urbanos periféricos».

Movilización nacional: el «Piquetazo» del 7 de abril
Como respuesta al cese del programa, las organizaciones sociales lanzaron una convocatoria para un «piquetazo» en todo el país el martes 7 de abril, coincidiendo con la última fecha de cobro de la prestación. La medida es impulsada por la UTEP (conformada por el Movimiento Evita, Barrios de Pie, la CCC y el MTE), junto a Libres del Sur, el Frente Popular Darío Santillán, la Federación Nacional Campesina y el Polo Obrero, entre otros sectores.
La justificación oficial de transformar el subsidio en capacitaciones laborales es recibida con absoluta desconfianza. Desde las agrupaciones recuerdan la experiencia del Potenciar Trabajo, que formaba en oficios (albañilería, electricidad) y tareas comunitarias, logrando insertar a 110 mil personas en su mejor etapa (2021-2022) gracias a una inversión estatal masiva. «¿Cómo pretenden formar a 750 mil personas sin destinar fondos? Es inviable», cuestionó un referente de la UTEP.
La realidad territorial que describen los militantes es desesperante. «Hoy la norma es realizar una sola comida diaria. Hay familias subsistiendo a base de caldos y desechos de verdulerías. Es un estado de angustia total», señalan. Estos grupos, que ya no contarán con el refuerzo del Volver al Trabajo, enfrentan además el rezago de la AUH y la Tarjeta Alimentar. Según informes de este medio, estas asignaciones pierden sistemáticamente contra la inflación y ya no logran cubrir ni la tercera parte de la canasta básica. En pocos meses, el auxilio del Estado se diluyó frente al costo de vida, justo cuando la crisis entra en su fase más aguda.
Por Fiamma Flecha.
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