China Suárez, desbordada: ‘Me aflojaron las piernas’ y el beso que la dejó temblando

La China Suárez volvió a dejar titulares y esta vez no fue por un escándalo, sino por una confesión tan fogosa como inesperada. En una charla donde terminó sonrojando hasta a Moria Casán, la actriz abrió su corazón —y varios detalles— sobre cómo fue su primer encuentro con Mauro Icardi, un relato que mezcló impacto, nervios, química instantánea y un beso robado que, según ella misma admitió, la dejó temblando.

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“Llegó al rato. No fue impuntual… pero cuando entró, me impactó. Yo no sabía que era tan alto, eso fue lo primero. Tiene una mirada fuerte… es imposible no verlo”, arrancó la China, que parecía revivir la escena frente a las cámaras. Y ahí, sin anestesia, soltó la frase que ya quedó para la antología farandulera: “Se nos dio besar enseguida. Me robó un beso… arrancó fuerte. No puedo creerlo, se me aflojaron las piernas”.

La actriz recordó que Mauro la vio tan nerviosa que no la reconocía: “Me dice: ‘yo te escucho hablar ahora y sos otra persona’. Yo no podía más de los nervios, no sé qué me pasaba. Y yo no soy tímida”.

Pero si algo incendió el piso fue cuando contó el mensaje que lo cambió todo:
“Me escribió en un momento en que yo estaba bajo tierra. De la nada, esa boquita me puso… esa boquita”.
Sí, la palabra “boquita” se repitió varias veces, casi como un trademark del romance: “Tiene algo con la boca, siempre me dice lo mismo. Se pone en modo bebé”.

Después vino el capítulo del encuentro: no fue París (aunque sonó a película), no fue un iglú ni una suite. Fue —según la propia China— “una confitería”, pero con una intensidad que la dejó “desesperada (pero no dependiente)”.

“Es la primera vez que me pasa esto… somos como mejores amigos. En otras parejas tenés que pensar qué decir, qué contar, qué saltearte. Con él no”, confesó, ya sin filtro, dejando en claro que esta vez habla desde un lugar de enamoramiento real y sin estrategias.

Con declaraciones que mezclan ternura, pasión y un nivel de detalle que sorprendió incluso a Moria, la China vuelve a instalarse en el centro de la conversación pública. Y lo hace como más le gusta: a puro título.

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