Andrés Calamaro encendió el Movistar Arena: primera noche sold out, invitados de lujo y un show que reconfirma su leyenda
Andrés Calamaro volvió a Buenos Aires y lo hizo como corresponde: con un Movistar Arena repleto, entradas agotadas y un show que funcionó como una clase magistral de lo que significa ser un artista inoxidable. Fue la primera de tres noches sold out —continuará el 26 y 28 de noviembre— antes de cerrar su intensa gira latinoamericana y europea.

El Salmón salió a escena con “Crímenes perfectos” y desde ahí todo fue emoción pura. Un recital cargado de conexión, memoria y ese ida y vuelta con el público que sólo Calamaro puede sostener sin siquiera levantar la voz. Con un repertorio de 23 canciones, el Movistar Arena vibró al ritmo de clásicos que forman parte del ADN musical argentino: “Loco”, “Carnaval de Brasil”, “Para no olvidar”, “Cuando te conocí”, “Rehenes”, “Tuyo siempre”, “Mi enfermedad”, “Alta suciedad”, “Sin documentos” y un final explosivo con “Flaca” y “Los chicos”.
La noche también tuvo invitados que elevaron todo todavía más: Chano y Bambi de Tan Biónica se subieron para “Donde manda marinero”, Facundo Soto de Guasones acompañó en “El Salmón” y Pato Sardelli de Airbag encendió al estadio en “Paloma”. Un póker de apariciones que marcó uno de los momentos más celebrados del concierto.

El músico estuvo respaldado por una banda afiladísima —Germán Wiedemer, Julián Kanevsky, Mariano Domínguez, Andrés Litwin, Brian Figueroa, Andrés Ollari y Pablo Fortuna— que sostuvo un show impecable, con versiones renovadas pero intactas en espíritu.
Tras un 2024 cargado de más de 30 presentaciones entre Latinoamérica y Europa, Andrés eligió terminar el año en casa, frente a las miles de personas que lo acompañan desde hace décadas. Y anoche quedó claro: su lugar en la música no se discute, se celebra.

El tour continuará el 6 de diciembre en el Hipódromo de La Plata y luego desembarcará en Chile el 11 y el 13. Pero esta primera noche en Buenos Aires ya quedó guardada como una de las más potentes del año. Andrés Calamaro volvió. Y volvió enorme.
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