“Amo a Dios, pero no puedo vivir sin sexo”: el cura influencer qué dejó los hábitos
Alberto Ravagnani, uno de los sacerdotes más populares en redes sociales, sorprendió a miles de seguidores al anunciar que abandona el sacerdocio. En un video confesional explicó que no podía seguir “fingiendo el celibato” y habló de su crisis personal dentro de la Iglesia.

Alberto Ravagnani, conocido en redes sociales como “Don Rava”, era uno de los sacerdotes más influyentes de internet. Con cientos de miles de seguidores y una fuerte presencia entre los jóvenes, su mensaje religioso había logrado trascender las parroquias y llegar a plataformas como Instagram, TikTok y YouTube. Pero en las últimas horas sorprendió a todos con un anuncio inesperado: dejará el sacerdocio.
El propio Ravagnani explicó su decisión en un video publicado en su canal de YouTube, donde habló en primera persona sobre el proceso que lo llevó a abandonar los hábitos. “No podía fingir el celibato”, confesó con franqueza al describir el conflicto interno que venía atravesando desde hace años.
Nacido en la ciudad italiana de Brugherio en 1993, Ravagnani fue ordenado sacerdote en 2018 y ejercía en la parroquia de San Gottardo al Corso, en Milán, tras haber pasado previamente por una iglesia en Busto Arsizio. Su figura comenzó a ganar notoriedad durante la pandemia, cuando empezó a publicar reflexiones y contenidos religiosos en redes sociales que rápidamente se viralizaron entre los jóvenes.

Según relató, su decisión no fue impulsiva ni repentina. Por el contrario, asegura que se trata del resultado de un largo proceso de reflexión personal sobre su vida dentro de la Iglesia y sobre las exigencias que implica el sacerdocio.
“Ser sacerdote implica compromisos muy concretos, como el celibato, y me di cuenta de que no conseguía vivirlo con sinceridad”, explicó en el video, en el que también habló de otras incomodidades que fue sintiendo con el paso del tiempo.
Entre ellas mencionó el peso de las expectativas sobre los sacerdotes, a quienes —según dijo— muchas veces se les exige una perfección constante que termina resultando deshumanizante. También admitió que la vestimenta clerical comenzó a generarle rechazo porque sentía que creaba una barrera entre él y las personas.

Con el tiempo, ese distanciamiento también se trasladó a la liturgia. Ravagnani contó que empezó a sentirse cada vez más incómodo celebrando misa, ya que percibía el ritual como algo que ya no lograba conectar con la vida cotidiana de la gente.
Su vocación religiosa había comenzado cuando tenía apenas 17 años, luego de una experiencia espiritual que lo llevó a ingresar al seminario pese a la oposición de su entorno. Durante su formación, asegura, nunca dudó del camino que había elegido y recuerda su ordenación sacerdotal en el Duomo de Milán como “el día más bonito de su vida”.
Sin embargo, la irrupción de las redes sociales marcó un punto de inflexión. Durante el confinamiento creó una comunidad digital llamada Fraternità, pensada como un espacio de diálogo con jóvenes de la generación Z. Ese proyecto creció rápidamente y lo convirtió en una referencia para miles de seguidores que buscaban una mirada distinta sobre la fe.

Actualmente, Ravagnani reúne casi 300 mil seguidores en Instagram, más de 140 mil en TikTok y alrededor de 163 mil suscriptores en YouTube, plataformas desde donde decidió contar personalmente su historia y explicar por qué deja el ministerio.
A pesar de su salida del sacerdocio, el influencer religioso aseguró que su decisión no significa un abandono de la fe. “No he perdido la fe”, aclaró en el video, donde insistió en que su espiritualidad continúa intacta aunque ya no encaje dentro de la estructura actual de la Iglesia.
Según sus propias palabras, dejar el sacerdocio es una forma de ser honesto consigo mismo y con los demás. “No llevaré el alzacuellos ni celebraré la misa, pero mi corazón será el mismo, más libre y más auténtico”, concluyó.
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